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Diálogos en Wall Street
Volvemos a hablar sobre el mercado y un probable ataque de nervios, pero esta vez, el tropezón es más profundo. Y la Fed se apresta a repetir la poda del QE3. Entrevistamos a Gordon Gekko, quien defiende sus particulares puntos de vista.
Gordon Gekko: Eso es evidente.
P.: Y no parece fácil que lo pierdan. La crisis de los emergentes era el argumento que les estaba faltando para justificar su embestida.
G.G.: El castigo es duro. Eso es innegable.
P.: Y la sensación es de zozobra. La semana pasada usted lo desechó, pero estamos, ahora sí, al borde del ataque de pánico.
G.G.: Es un borde ancho. Mire los índices aquí en Wall Street. Todos ellos los últimos días han caído entre el 3 por ciento y el 4 por ciento después de merodear los niveles récord. La única canasta de acciones que no derrapó es el Dow Jones de Servicios Públicos, un renglón ultradefensivo. Es una golpiza, no hay dudas, pero no llegó todavía a la franja de una merma de entre el 5% y el 7%, que es donde abortan muchos de estos patinazos sin dejar huellas posteriores.
P.: No hay una corrección de manual del 10%.
G.G.: Estamos a una pizca de una "minicorrección" y la verdad es que no hay guard-rail, pero todavía no atravesamos la barrera invisible del 5%.
P.: No costaría mucho.
G.G.: Con más razón aún. Como usted dice, los pesimistas manejan el joystick, ¿por qué no la perforan si no hay motivos que ofrezcan una contención? Si la dinámica la dictan los mercados emergentes, las noticias de allí no son nada alentadoras.
P.: ¿Hay pesimismo, pero no tanto?
G.G.: A los emergentes es fácil bajarles el pulgar. Se les cortó el chorro de la liquidez aun cuando la liquidez en sí no disminuyó. No es un problema de oferta. Es un problema de desconfianza, de demanda. No se duda de los fundamentos (en muchos sentidos, mejores que los de las economías avanzadas), sino de su financiación inmediata, de la capacidad de mantenerse bien irrigados. Nada muy diferente de lo que supo afectar el año pasado a los propios bonos del Tesoro. Hoy el fantasma del "tapering" sólo asfixia a los emergentes. Los inversores ya no venden bonos del Tesoro cuando se menciona la palabreja, pero sí toman distancia de todo lo que suene a tercer mundo...
P.: No me refiero a los emergentes, sino a Wall Street.
G.G.: Hemos pasado de rasguñar los récords una semana a pensar en arañar una corrección la siguiente. El optimismo/pesimismo es un juego de luces intermitente.
P.: Todavía le falta una definición tajante.
G.G.: Es así. El S&P 500 opera en baja, pero la volatilidad implícita -medida por el índice VIX- no subió. Cae el 4%. El viernes esa volatilidad contado era más elevada que la que se pagaba a tres meses, una señal tentativa de que el mal humor se podía haber pasado de vueltas...
P.: Usted pensaba que si se daba un resbalón así lo que veríamos entrar en acción sería el dinero que permanece ocioso en las carteras...
G.G.: Tal cual.
P.: El fenómeno de tomar la caída como una oportunidad para comprar. Lo que se conoce como "buy the dip".
G.G.: Venimos de un rally furibundo que no se ha tomado respiro. Los precios estaban merodeando los máximos y quien quiere entrar se pregunta si no estará pagando de más por impaciente.
P.: Ahora se produjo la agachada, el "dip". Lo que no se ve todavía es el "buy", la compra...
G.G.: Estamos armando el escenario como para poner a prueba la hipótesis. Comienzan a despuntar precios más acomodados, démosle un poco de tiempo.
P.: Se acusa a la Fed, concretamente a la decisión del "tapering", de disminuir la compra mensual de bonos, de estar detrás de un 2014 más complicado.
G.G.: El anuncio del tapering causó más dolores de cabeza entre mayo y septiembre que su propia ejecución a partir de diciembre. Esto es fácil de corroborar.
P.: La Fed se reúne en doble jornada de trabajo. Su dictamen se conocerá el miércoles a la tarde (por mañana). ¿Piensa que resolverá suspender el tapering por las recientes vicisitudes?
G.G.: No. Mantendrá el libreto. Una reunión, un recorte de 10 mil millones de dólares en las compras de bonos. Le digo más: echarse atrás, a esta altura, sería contraproducente, porque alentaría la noción de una fragilidad que no existe.
P.: Los emergentes se las tendrán que arreglar solos...
G.G.: Mejor solos, cada uno de ellos, que mal acompañados. El tapering ya no provoca una estampida de tasas en la curva de rendimiento del Tesoro de Estados Unidos, que obra siempre como referencia básica para la "valuación" de los activos de riesgo. Otra cosa no se puede pedir.

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