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Diálogos en Wall Street
ä¿Tiene chances la Bolsa de continuar con su ascenso ahora que la Fed alista definiciones cruciales? Consultamos a Gordon Gekko en busca de brújula.

Gordon Gekko: Terminó la semana con muy correctas calificaciones.
P.: La sensación de "peligro de derrumbe" hizo mutis por el foro.
G.G.: Y eso que las noticias que difundió Ucrania -la destrucción de una columna de tanques rusos que penetró en su territorio- fueron un examen filoso y repentino.
P.: Se acusó el impacto, pero las acciones se supieron recuperar...
G.G.: Absorbieron el contratiempo. Ayudó, eso sí, que la versión no pudiera ser confirmada.
P.: No es poco mérito. Nos acercamos a los dos momentos claves de agosto. La difusión de las minutas de la última reunión de la Fed, el miércoles, y un día más tarde, la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole. ¿Se redujo el temor por lo que pudieran deparar, o me equivoco?
G.G.: Hay más confianza en las propias fuerzas luego de purgar las cotizaciones.
P.: Aunque los precios no han bajado mucho.
G.G.: El S&P 500 arañó un resbalón del 4% y allí encontró una camada fresca de interesados.
P.: No se llegó a hablar siquiera de corrección.
G.G.: Se conversó mucho de burbujas y efervescencias. Pero, a la hora de la verdad, cuando los precios comenzaron a achicar, la decisión que prevaleció fue comprar de nuevo.
P.: Y rápido. No fuera cosa que desaparecieran las ofertas.
G.G.: El famoso "buy the dip". Se aprovechó la baja como oportunidad de compra.
P.: ¿También se evaporó el escozor que provocaba la Fed? Me imagino que las minutas no serán muy gentiles. Desentonarían con las palabras que uno escuchó después de la reunión, con el reconocimiento de un halcón como Dick Fisher de que votó con los demás porque los demás viraron a posiciones más duras.
G.G.: Pienso que Europa obligó a mudar el punto de vista. Me refiero a las novedades recientes. La economía estancada en toda la región, incluyendo a la otrora pujante Alemania. La desinflación tenaz ganando aún más terreno. El riesgo de una triple recesión. En definitiva, el redescubrimiento de que la crisis acecha y puede respirarnos en la nuca aún cuando pensábamos que ya la habíamos dejado muy atrás.
P.: ¿Cree que la Fed habrá cambiado de opinión, que estará sorprendida por el giro de los acontecimientos?
G.G.: No lo creo, pero la situación calza como anillo al dedo en la postura pacifista de Yellen, en su estrategia de movimientos lentos, telegrafiados y desprovistos de señales de hostilidad. La perspectiva que sí cambió es la de los inversores. Basta mirar los mercados.
P.: No pensaba que iríamos a ver de nuevo la tasa larga en el 2,30% en EE.UU.
G.G.: Y conste que las compras de la Fed están en declive sostenido. Inexorablemente dirán adiós después de octubre. La Fed de Yellen no tiene prisas. ¿Quién la corre? Nadie. Su mejor contribución es evitar dar un paso en falso. Esa es la lección que enseña Europa.
P.: Las minutas, que ya estaban escritas de antes, serán ásperas, pero habrán perdido validez cuando las leamos. Y Yellen, que habla un día más tarde, nunca ha sido una aguafiestas. Todo lo contrario.
G.G.: Expondrá sobre el mercado de trabajo. Es un tema acotado y del que conocemos su opinión cauta. Y por eso la mejoría franca que se observa -sólida creación de nuevos empleos, caída de la tasa de desocupación- será relativizada. Hay aristas que falta corregir, que ella quisiera ver recompuestas antes de pasar a la etapa de suba de tasas.
P.: Si es así, cuando se disuelva el suspenso, Yellen le podría dar un segundo empujón al rebote de los precios. Aunque no sea su intención.
G.G.: Estamos en un mercado lateral y a la mitad del rango de precios que suponemos va a regir por algún tiempo. Pienso que chocaríamos contra el techo del rango, quizás se pudiera imprimir algún récord fugaz en el margen, pero no mucho más. Enseguida volvería el coro de lamentos, las predicciones de burbujas y demás. Será difícil desembarazarse de esa telaraña a menos que Yellen entregue un cheque en blanco. Y eso sería mucho pedir.


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