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Diálogos en Wall Street
La Fed no apura el paso. Ni quiere asustar a nadie. En la entrevista con Gordon Gekko pasamos exhaustiva revista a las novedades que nos dejó la reunión del banco central y la conferencia de Janet Yellen.

Gordon Gekko: Un comunicado cada vez más cargado de palabras. Y el boceto del plan de evacuación...
P.: Para cuando toque encarar por la puerta de salida. No es para implementar ya...
G.G.: Correcto.
P.: Será aplicable recién en un "tiempo considerable".
G.G.: La frase clave "tiempo considerable" se mantiene en el texto oficial.
P.: La lectura es...
G.G.: Que la partitura no ha cambiado.
P.: La Fed no encuentra razones para apresurarse.
G.G.: Lo dijo Yellen en la conferencia de prensa. No se modificó la referencia a un "tiempo considerable" porque la situación económica no cambió sensiblemente.
P.: Piedra libre para las Bolsas, entonces...
G.G.: La Fed no tiene objeciones.
P.: ¿Hablar de burbujas sería mucho pedir?
G.G.: Nunca figuró en el corazón del comunicado. Y nadie la interrogó a Yellen sobre el particular. Dudo que el tema asome cuando se publiquen las minutas.
P.: Está fuera del radar.
G.G.: Eso pienso. Más allá de lo que ya dijeron, en su momento, Yellen y Bill Dudley (de la Fed de Nueva York) sobre los "bolsones" puntuales de excesos.
P.: ¿Soy yo, o la Fed le bajó el voltaje a su visión sobre la marcha presente y futura de la economía?
G.G.: Lo señala con nitidez en sus proyecciones macro. Rebajó una décima la estimación de crecimiento para 2014; entre 2 y 4 décimas, la de 2015; y una décima, la de 2016.
P.: Le pasó el peine fino a los pronósticos del PBI. Y ninguno se sostuvo.
G.G.: Los recortó por enésima vez.
P.: Es casi un acto reflejo.
G.G.: En contraposición, la Fed espera una mayor reducción de las tasas de desocupación y un andar más sólido del mercado laboral.
P.: ¿Una mano lava la otra?
G.G.: No. Yellen fue muy contundente. Las condiciones laborales siguen mostrando una gran disponibilidad de mano de obra ociosa. Y ve poca presión salarial en el horizonte. La Fed está dispuesta a admitir una economía más robusta, y un mercado de trabajo mucho más vigoroso, antes de ajustar las clavijas.
P.: También mudó el lenguaje en relación con los riesgos de inflación. No las proyecciones, pero sí la retórica.
G.G.: Tal cual. Las mediciones de precios de abril y mayo trajeron la sorpresa de un salto inesperado. Encendieron una luz amarilla preventiva en el tablero.
P.: Que ha vuelto a apagarse.
G.G.: Fue una falsa alarma. Junio y julio mostraron una clara descompresión.
P.: Y la inflación minorista cayó un 0,2% en agosto. ¿Fin de la discusión?
G.G.: La espina la clavaron los servicios "núcleo" (lo que no tienen vinculación con energía y alimentos) que habían trepado, tomando un promedio móvil trimestral, a una velocidad anualizada del 4% en junio. Pero ese vértigo se detuvo por completo.
P.: Una de las novedades fue que la votación arrojó dos disidencias. Richard Fisher y, por segunda vez consecutiva, Charles Plosser no estuvieron de acuerdo con la mayoría. ¿Es un conato de rebelión?
G.G.: Ni rebelión ni motín. Simplemente, Dick Fisher y Plosser están más apurados que sus pares del comité. La Fed camina en la dirección que ellos apuntan, pero no a su velocidad. Si todo marcha bien, en una o, a lo sumo, dos reuniones, volverá la unidad.

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