15 de diciembre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Con los mercados en vela por el petróleo, sobran temas de conversación con Gordon Gekko, quien ve turbulencias, pero no las garras de oso de un mercado bajista de fondo.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Cuando el petróleo subía, supo ser un tremendo dolor de cabeza. Ahora que baja, y lo hace fuerte, también se lo vive como una amenaza. ¿Cómo se entiende? Fue la peor semana del año para Wall Street.

Gordon Gekko:
El Dow Jones cayó el 3,7%, lo que no sucedía desde 2011.

P.: Le repito la pregunta de nuestra última conversación. ¿Hasta acá llegó el rally de las acciones?

G.G.:
No exagere. No hay motivos para cambiar la respuesta.

P.: Los shocks petroleros han funcionado siempre como mojones en el camino. Son una referencia obligada. No hubo nunca una recesión en EE.UU. que no estuviera precedida por uno.

G.G.:
Okey, pero éste es un shock favorable; para la economía supone una reducción de los costos de producción disponible ya mismo.

P.: Alguien que le avise a Wall Street. Se ve que los mercados entendieron otra cosa...

G.G.:
Los mercados conocen el paño. No los subestime.

P.: Y, sin embargo, operan netamente a la defensiva. La Bolsa se hunde, los bonos basura, también. A la par, la tasa larga recorta 21 puntos base en la semana. El bono del Tesoro rinde el 2,08%. No parece la postal de una economía que vaya a dar un gran salto hacia adelante.

G.G.:
No hay rosas sin espinas. Los inversores agradecen el regalo, pero temen pincharse. Distinguen entre el riesgo de la economía y el de las empresas. Ya le comenté: alguien está absorbiendo quebrantos por esta fuerte baja del precio del petróleo. Algún siniestro va a emerger. Y cuando ocurra habrá que soportar el chubasco. Wall Street, todo 2014, obró con mesura y ahora está poniendo barbas en remojo. Le pido que mire el mercado de bonos corporativos basura.

P.: Cayó más del 10% desde que comenzó el declive del crudo en junio.

G.G.:
Allí puede ver la sensibilidad creciente al riesgo crediticio, que sin duda es muy alto. Ahora examine el swap de tasas de interés flotante a fija...

P.: Cuánto cuesta cambiar un flujo de pagos a tasa flotante y convertirlo en un flujo a tasa fija...

G.G.:
Sí, es una buena medida del riesgo que se percibe en el ciclo económico. Si los spreads de los bonos de baja calidad treparon más de 200 puntos base, la tasa de un swap a dos años apenas se encareció en 5. No hay tensiones allí, con un costo que fluctúa entre los 20 y los 25 puntos base. Sería impensable si los mercados estuvieran barajando la posibilidad de desembocar el año próximo en una recesión.

P.: Si no hay recesión en vista, no hay final del mercado bull ("alcista").

G.G.:
Lo que le digo es que los mercados están metiendo en los precios expectativas de turbulencias en el corto plazo. No están previendo nada tan grave como un mercado bear ("bajista" de fondo). Y no tengo objeciones. Me parece sensato. En el tiempo, los beneficios de un petróleo más barato y abundante van a cotizar mejor.

P.: Hay que dejar pasar el tiempo. Y ocuparse de no perecer en el ínterin.

G.G.:
Cuando el petróleo haga un piso convincente, si no surgen víctimas de peso, el reloj comenzará a jugar a favor.

P.: Me concederá una observación: la mancha del petróleo arruinó el rally navideño.

G.G.:
Yo por mí, se la concedo. Hay que ver los mercados. Lo que hoy es un velorio, mañana puede ser una fiesta. La misma depresión puede servir a la manera de resorte como rampa de lanzamiento. Quizá, digamos, para activar un rally en enero.

P.: De tanto escrutar el barril de crudo, tal vez nos estemos pasando de largo otros temas importantes.

G.G.:
No todo es petróleo en la vida. Yo anotaría dos puntos. La segunda subasta de pases TLTRO del BCE fue muy pobre. El plan así, a media agua, no funciona. No compensa las cancelaciones de la banca ni expande la hoja de balance del BCE. En enero, el 22, Draghi va a presionar con todo por el QE soberano. Unos 500 mil millones de euros.

P.: Quién sabe si lo consigue. Los alemanes son hueso duro de roer.

G.G.:
El otro es inminente. La Fed se reúne esta semana. La leyenda en el orillo de todo comunicado -que el banco central juzga que falta un "tiempo considerable" para subir las tasas- debería hacer mutis por el foro. ¿Se animará la Fed? Los mercados están pendientes.

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