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Diálogos en Wall Street
Wall Street sigue quebrando récords. ¿Sólo tiene ojos para lo que le conviene? ¿Se mira el ombligo? ¿Ignora las fragilidades del mundo? Gordon Gekko ensaya una respuesta ahora que el Dow por primera vez, cruza raudo la frontera de los 18.000 puntos.

Gordon Gekko: Más vale que se corra del camino o lo arrollará.
P.: ¡Qué pronto hemos llegado!
G.G.: 59 ruedas más tarde de haber cruzado los 17.000 puntos por primera vez.
P.: ¿A dónde va Wall Street con tanta prisa?
G.G.: Es el instinto natural. Como las plantas, la Bolsa -si no tiene oposición- busca crecer, abrirse paso hacia la luz del sol.
P.: ¡Qué poco duró el temor por la zozobra del petróleo!
G.G.: Que haya habido zozobra es señal de mesura, de cuestionamiento, de capacidad de reflexión.
P.: La prevención no duró nada.
G.G.: Se dio un pasó atrás, la Bolsa corrigió el 5% con el estruendo por el derrumbe del barril. Después, a falta de mayores consecuencias, se retomó la suba. El rally de las acciones va a cumplir seis años pero su vigor está intacto. Que se abarate el combustible, bien mirado, garantiza más millas de recorrido.
P.: ¿No es temprano para dictaminar que la caída del petróleo no traerá efectos perjudiciales?
G.G.: Seguro. Puede esperar sentado hasta que se conozca el veredicto. Pero el tren ya partió. Tendrá que treparse luego, si quiere, aunque será en otra estación, a otros precios.
P.: Precios que pueden ser más bajos que los actuales si la crisis descarrila y los daños emergen más adelante.
G.G.: Son las reglas del juego. No por mucho madrugar se amanece más temprano. No hay garantías.
P.: Los temores que despertaba Rusia se disiparon después de que habló Yellen. Pero Yellen no habló de Rusia y la realidad confirma que los destrozos son graves. Hasta el propio Vladímir Putin lo acepta.
G.G.: Hay un tiempo para cada tema. Si la Fed va a ser paciente con la suba de tasas de interés, la Bolsa no va a perder la paciencia por Rusia.
Lo cual, como usted sugiere, no resuelve los problemas de Moscú, simplemente los ignora. Habrá que ver, más adelante, si es una decisión práctica inteligente o un error que habrá que lamentar.
P.: Se avanza pero se deja el terreno minado. Más vale que no haya que dar marcha atrás.
G.G.: Con un informe revisado del PBI en la mano que dice que EE.UU. creció el tercer trimestre a una velocidad anualizada del 5% poco importó que el S&P500 coloque en observación la calificación crediticia de Rusia. Es comprensible que la Bolsa se atreva a traspasar la barrera de los 18000 puntos.
P.: Sobre todo porque Yellen, además, contribuyó a levantarla...
G.G.: Un mundo donde el petróleo y las materias prima, ya no escasean sino abunda, no es el prototipo de un ecosistema hostil. Es todo lo contrario. Más allá de las brusquedades del momento, la respuesta de la Bolsa no parece un desatino.
P.: Más, si como arriesgó hoy (por ayer) Donald Kohn (exvicepresidente del banco central) se piensa que quizás la Fed tampoco pueda subir las tasas el año próximo y deba esperar hasta 2016.
G.G.: Es un escenario posible, no el más probable ni el que la Fed hoy favorezca. Tal vez, por Rusia o por otros motivos, haya que tomarse más tiempo.
P.: Lo que cuesta entender es cómo la Bolsa ruge porque la Fed no la agrede subiendo las tasas de interés del nivel cero, y no le presta ninguna atención a las razones que llevan a la Fed, en primer lugar, a ejercer tanta prudencia.
G.G.: Un cínico diría que para eso está el mercado de bonos. Si usted es de los que no duermen por todos los problemas que hay en danza, y las consecuencias terribles que traerían aparejados, compre bonos del Tesoro. Que también hay un mercado bull (alcista) de bonos, que empezó mucho antes que el vértigo de las acciones. Las acciones están en alza, los bonos del Tesoro están pujantes, el dólar está en franca recuperación. No es que no haya penurias en EE.UU., pero el inversor está cómodo acá, mirando el mundo desde este modesto balcón de prosperidad.


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