27 de mayo 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Un nuevo tropezón en los mercados internacionales. Si dos semanas atrás era porque el dólar caía fuera de programa, ahora hay estropicio porque sube.

Diálogos en Wall Street
Periodista: El Dow Jones pierde 200 puntos, pero el foco de la acción -si no me equivoco- está en el mercado de monedas.

Gordon Gekko:
Es el dólar el que pateó la estantería. Y el que gatilla los cambios.

P.: Con una pequeña ayuda de la Fed. El viernes pasado, Janet Yellen, la número uno de la entidad, nos recordó la intención de no dejar pasar el tiempo y de subir las tasas antes de fin de año. Hoy (por ayer), Stanley Fisher, su segundo, volvió a machacar el asunto.

G.G.:
Debería quedar claro cuál es la tendencia de fondo.

P.: Atravesamos la era del dólar fuerte, más allá de algún eventual descanso.

G.G.:
Y por varias razones. La debilidad de las demás monedas facilita su ascenso. No hay ningún banco central importante interesado en promover una apreciación cambiaria. Como para que no existan dudas, el BCE, la semana última, se encargó de abortar el conato de recuperación a contramano del euro.

P.: Y hoy Grecia -que sigue haciendo malabarismos financieros en la cuerda floja- lo enterró un poco más.

G.G.:
Así es. Aunque la nota del día fue el vendaval del dólar contra el yen japonés. Cruzó fronteras que no pisábamos desde julio de 2007.

P.: A principios de abril, comienzos de mayo, vivimos la ola contraria. El dólar se debilitó de manera imprevista y arrastró consigo a mercados -commodities, bonos soberanos, acciones europeas- de lo más diverso. ¿Qué cabe esperar? ¿Los mismos resultados, pero con el signo cambiado?

G.G.:
En algunos casos, sí. Otros activos, que ya tuvieron un corte de pelo, sufrirán el recorte de barba. Los bonos soberanos de primera calidad, muy maltratados, son atractivos de nuevo. Los commodities tuvieron un recreo inesperado, un cuarto de hora de buena fortuna, y ahora volverán a sentir el rigor.

P.: Inclusive retrocede el petróleo, que la semana pasada se pudo abrir camino por su cuenta a manera de excepción.

G.G.:
El viento les sopla de frente a todos. No será fácil resistir bajo presión continua. En Chicago, en la rueda de futuros de hoy, hubo 23 categorías de commodities en rojo, y sólo 5 en alza.

P.: ¿Y cuáles son los candidatos a pelo y barba?

G.G.:
Los bonos españoles e italianos. Y también las acciones europeas.

P.: Los bunds alemanes dieron la nota negativa dos semanas atrás. ¿Repetirán?

G.G.:
No. Pero, esta vez, se ensancharon las primas de riesgo con España e Italia.

P.: Las elecciones regionales de España, con el naufragio del bipartidismo y la irrupción de fuerzas contestatarias como Podemos, tiene que haber lastimado a los activos españoles.

G.G.:
Sí, pero no en demasía. La tasa de los bunds a diez años cayó 6 puntos base (y 4 la de los bonos de Holanda y Francia). Si se fija en el bono español, los rindes subieron 10 puntos base. Pero en el caso de Italia, el ascenso fue de 9. Y en Italia no hubo ningún acontecimiento político digno de mención.

P.: Entonces...

G.G.:
La tasa griega subió 40 puntos base.

P.: ¿Contagio?

G.G.:
Sí.

P.: ¿Es para preocuparse?

G.G.:
No es nada que justifique la alarma. España rinde el 1,86% a diez años. Italia, el 1,93%. Es menos que lo que paga el Tesoro de EE.UU. a diez años (2,13% en dólares). Grecia ronda el 11,45%. Es apenas un estornudo. Inclusive, Portugal, que rinde el 2,50%, no se mosqueó.

P.: El dólar fuerte, ¿puede ser un dolor de cabeza para Wall Street?

G.G.:
No necesariamente. Sólo que en la coyuntura las compañías no tienen mucho que poner sobre la mesa, y la apreciación cambiaria les reducirá aún más las utilidades provenientes del exterior. La calma chicha -que el dólar no hiciese olas- sería preferible.

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