Diálogos en Wall Street

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Mayo ha sabido provocar no pocos desmayos en la historia. ¿Se repetirá el guión? Hablamos con Gordon Gekko, el veterano inversor de Wall Street, en una rueda no exenta de fuertes oscilaciones.

Periodista: Llegó mayo, mes siempre peligroso. Y nos sorprende con la mochila cargada de riesgo, sin las ventas anticipadas propias de la estación.

Gordon Gekko:
Y mayo empezó muy resbaladizo.

P.: Ya tuvimos un par de sacudones.

G.G.:
Dos pozos de aire que no pasaron a mayores, pero que avisan de un salto muy probable en la volatilidad.

P.: Las acciones dieron un paso atrás, lo que subió en la Bolsa fue el VIX, el índice que mide la volatilidad que se espera entre los papeles privados.

G.G.:
Sí. Aunque todavía la lectura es moderada. La brisa que se advierte en la Bolsa viene del mercado de monedas.

P.: Donde sopla un ventarrón. El dólar se fue a pique violentamente, y se recuperó en el día con similar vigor. ¿Aquí no pasó nada?

G.G.:
En el mundo de las tasas cero, el salto intradiario del 1% del dólar contra las principales monedas el "Dollar Index" - equivale a un huracán.

P.: Cuesta creer en un euro de 1,16 , pero lo intentó (aunque no duró mucho allí). ¿Qué motivó la recuperación del dólar? ¿Vuelve a tallar la tesis de una suba de tasas por parte de la Fed?

G.G.:
¿Qué lo deprimió? En el día a día no es fácil acertar una predicción. Diría que hay mucho ruido y pocas nueces, pocos cambios fundamentales.

P.: Está claro que la Fed le bajó el tono a su discurso de normalizar rápido las tasas de interés, y por allí se coló -como el polizón que entra por la ventana- la debilidad de la divisa.

G.G.:
Ese es el trasfondo. Sin dudas. Pero las variaciones cotidianas tienen más que ver con ajustes de posicionamiento. Bastan pequeños percances para sacudir el bote.

P.: Dos funcionarios de la Fed -David Lockhart y John Williams- volvieron a menear la suba de tasas de interés. Como hacía un buen tiempo no se escuchaba.

G.G.:
Correcto. Sin embargo, no dejan de ser un par de anécdotas sin demasiada importancia. ¿Cuál es la chance que se le puede asignar a que la Fed quiera retomar un enfoque agresivo? Casi nula. Otra historia sería si el carrusel de los indicadores económicos nos trajera señales de fortaleza en ascenso. Que las esperamos, y ocurrirán, pero se demoran.

P.: La suerte viene mezclada.

G.G.:
Después de crecer un 0,5% en el primer trimestre, una recuperación está en los papeles, pero se resiste todavía a hacer acto de presencia. Y el informe ADP -que es una aproximación del informe de empleo de abril, que conoceremos el viernes- decepcionó. Se esperaba que el sector privado hubiese añadido unos 195 mil nuevos puestos de trabajo y la cifra fue de apenas 156 mil.

P.: Si el reporte oficial confirma esta retracción será un balde de agua fría.

G.G.:
Tal cual. La solidez de la creación de empleo ha sido un compañero de ruta crucial en los momentos de turbulencia, como los que nos zarandearon en enero y febrero. La cantinela de una recesión puede volver como una venganza si se nubla el horizonte laboral. Aunque por fortuna, los informes ISM de servicios y las Órdenes de Fabricación de Manufacturas repuntaron, y nos recuerdan que la economía se puede tomar un respiro en un área y acelerar en otras. Suele hacerlo. Al final del día, la velocidad de crucero se mantiene muy estable en torno al 2% anual desde 2010, décima más o décima menos.

P.: ¿Adiós a la posibilidad de que el rally arremeta con los récords históricos que datan de un año atrás?

G.G.:
Sinceramente, es más fácil avanzar con brío si damos ahora un par de pasos atrás que si nos aferramos a las alturas con uñas y dientes y ningún otro argumento, y nos desgastamos en ese propósito. Es mejor que el mercado limpie a los que dudan (y tienen todas las razones para hacerlo), que recupere energías a precios más bajos, y que luego pueda facturar una sorpresa favorable. La debilidad del dólar va a trocar en fortaleza en las ganancias de las empresas más adelante. No lo olvide.

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