Diálogos de Wall Street

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¿Empieza la guerra de comercio? ¿Cumplirá Trump su palabra? ¿Desistirá la Fed de la suba de tasas? Interrogamos a Gordon Gekko sobre estos y otros asuntos.

Periodista: A la hora señalada, el mediodía de Beijing, comienza el duelo al sol. China no va a lanzar el primer disparo, pero si EE.UU. concreta su amenaza y comienza a aplicar aranceles sobre un universo de mercaderías chinas por valor de 34 mil millones de dólares, responderá con represalias por un monto similar. ¿Será el comienzo formal de la guerra de monedas?

Gordon Gekko: Las escaramuzas ya empezaron, pero cruzar este umbral será emblemático.

P.: Europa ya fue obligada a beber de esta amarga medicina.

G.G.: Es una guerra de guerrillas.

P.: Europa tomó represalias. Y le dolieron a Trump. El anuncio de Harley Davidson de que tenía que mudar la producción para poder vender en el Viejo Continente fue un golpe al ego del magnate-presidente. ¿Cree que igual avanzará contra China?

G.G.: Eso dijo. Y si quiere lo puede hacer.

P.: ¿Querrá? ¿O es puro boca?

G.G.: Veremos. Si Trump no tiene estómago para soportar una réplica no debería embestir a los orientales. ¿No sabe lo que es una tortura china?

P.: La guerra del comercio se libra por otras vías y no sólo por las comerciales. China puede dejar depreciar al yuan y contrarrestar así el efecto de los aranceles. Y ya comenzó a hacerlo.

G.G.: Pero también esa estrategia tiene límites. Una depreciación acelerada puede precipitar una fuga de capitales, como la que sufriera un par de años atrás y que le costó bastante poner bajo control.

P: ¿Estará dispuesta a correr el riesgo de repetir la experiencia?

G.G.: Yo pienso que no. Trump le ganó de mano, y con las Bolsas chinas en territorio bear -o sea, con caídas en el precio de las acciones más de 20% por debajo de los máximos- hay que ser temerario para querer sacudir aun más el bote.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: El Caso Harley Davidson enseña que ser creativo paga. Hay que golpear donde duela. Una corte china, esta semana, prohibió a Micron vender sus semiconductores en el mercado local. En principio, es una cuestión de patentes, pero es también un aviso sutil. Y gravar las importaciones de soja, sorgo y algodón parece un hecho cantado. Es la manera de perjudicar a los productores estadounidenses en los estados -como Iowa y Texas- que le dieron fuerte apoyo a Trump para llegar a la Casa Blanca.

P.: Las minutas de la Fed no lo ocultan: el banco central está preocupado por el impacto adverso que pueden tener las disputas comerciales si se salen de cauce. ¿No hay mal que por bien no venga? ¿No es una buena excusa para moderar los bríos de la política monetaria en sus pretensiones de suba de tasas?

G.G.: La Fed nos pasó dos mensajes. Uno, que es consciente de los peligros que hay en el mundo. Y los enumera. No es solamente el comercio en pie de guerra. También los acontecimientos políticos en Europa (en clara alusión a Italia) y los económicos en "algunas" economías emergentes...

P.: Cita a los emergentes, ¿eso es bueno o malo?

G.G.: Lo malo es que los sucesos hayan ocurrido, lo bueno es que tenga noticias.

P.: ¿Pero la Fed puede querer frenar la suba de tasas?

G.G.: El otro mensaje es que -sabiendo del terreno resbaladizo- el aumento de tasas lo van a concretar lo mismo. No se apartan del libreto. La ascensión continúa. Están confiados en que es lo que deben hacer.

P.: Los mercados ya no están muy seguros de que puedan ejecutarlo. La tasa larga no volvió a pisar el 3%. Conste que con una economía más robusta. Y la curva de rendimiento, paso a paso, se sigue aplanando.

G.G.: Me olvidaba de un tercer mensaje. La Fed analizó el tema, sus expertos redactaron unas notas técnicas alusivas y, la conclusión precisa es que no hay que temerle a la curva. Es una luz verde a la suba. Pero, por si acaso, por si hay que doblar deprisa, no se quite el casco.

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