16 de marzo 2009 - 00:00

Dicen en el campo...

Luciano Miguens
Luciano Miguens
... que el shock provocado por la repentina pretensión oficial de adelantar las elecciones legislativas nacionales no sólo hizo pasar a un segundo plano el conflicto entre el campo y el Gobierno, sino que también complicó la situación de algunos dirigentes con vocación de política partidaria que ahora ven terriblemente acotados los tiempos para las estrategias que estaban llevando adelante. Éste sería el caso del titular de CRA, Mario Llambías, con mandato gremial hasta octubre; de Alfredo de Angeli, de la Federación Agraria; de Jorge Srodeck de la combativa CARBAP, y hasta del potencial Eduardo Buzzi, también FAA, entre otros. El alivio relativo sería para el ex de la Rural Luciano Miguens, que tendría menos cuestionamiento de parte de su entidad, ya que los restantes estaban siendo presionados para dar un inmediato paso al costado (algo que algunos de ellos resistían), para no comprometer la postura de sus organizaciones frente al Gobierno. Naturalmente ahora el apremio sería mucho mayor excepto, claro está, que en la reunión de mañana con la ministra de Producción, Débora Giorgi, y el propio Randazzo, apareciera algún factor desestabilizante de la tranquilidad con la que hasta ahora se vienen llevando a cabo estos encuentros, con la excepción de hace 15 días cuando apareció repentinamente la presidente Cristina Kirchner, pero que tampoco sirvió para registrar avances concretos. Más bien pareció para ganar tiempo.                

... que algunos hasta ven con buenos ojos este segundo plano obligado para el campo ya que, dicen, la presión mediática acota mucho las posibilidades de llegar a un acuerdo, y hasta entorpece las negociaciones, especialmente desde que comenzaron a sumarse líderes políticos a los reclamos del campo. Por eso en las últimas horas crecían las especulaciones de que en la reunión de mañana del Gobierno con la Mesa de Enlace -la cuarta- la administración K podría bajar a cero las retenciones de casi todos los productos, tal vez exceptuando las de la soja. Tal acción, además de permitirle retomar la iniciativa por segunda vez consecutiva, dejaría casi sin discurso a los dirigentes sectoriales y, especialmente, descolocaría a buena parte de la oposición, desde el PJ disidente de Felipe Solá a la Coalición de Elisa Carrió, al radicalismo de Gerardo Morales, y a casi todos sus actuales asociados. En el seno del Gobierno la evaluación fluctúa entre el costo de darle al campo algo de lo que pide (por tres meses, ya que después podrían reimplantarlas), o que la oposición esmerile al oficialismo en el interior en plena campaña electoral. Más aún, si los tiempos se acortan cuatro meses. El tema es que los propios gobernadores e intendentes aliados ahora le reclaman a Néstor Kirchner un cambio urgente, o no podrán salir a hacer campaña fuera de las zonas urbanas, como ya comprobaron los oficialistas Agustín Rossi, o el cordobés Alberto Cantero (titular de la Comisión de Agricultura de Diputados), entre otros.

... que algunos de estos temas se desmenuzaron en las múltiples reuniones de la semana pasada, incluidas las vigilias de productores en cantidad de rutas del país, tanto el martes, previa a la reunión de la Mesa de Enlace con la dupla Randazzo-Giorgi (que seguramente se volverá a repetir mañana), como el jueves en la conmemoración de la presentación de la Resolución 125 que diera lugar a la conformación de la Mesa de Enlace entre las cuatro entidades nacionales del campo. Este encuentro se llevó a cabo en Córdoba, en un lugar bastante poco adecuado, aunque después se supo que el lugar elegido originalmente -unas instalaciones universitarias- fue negado a los ruralistas por las autoridades académicas. Pero también en el multitudinario encuentro de los embajadores argentinos, convocados por la presidente Cristina Kirchner, y que se realizó en el Palacio San Martín (98 embajadores y 10 cónsules generales); o en el festejo del Día Internacional de la Mujer que el embajador estadounidense Earl Wyne llevó a cabo en la sede de su embajada en la avenida Del Libertador, en pleno Palermo, uno de los temas centrales de todos los participantes era el nuevo capítulo del enfrentamiento campo-Gobierno, aunque los enfoques eran desde diversos ángulos.
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... que el mundillo diplomático se mostraba bastante incómodo por los dichos del canciller Jorge Taiana respecto de que «se acabó la diplomacia de burócratas», y se quejaban (eso sí, en voz bien baja) de que es muy difícil vender, como les reclamó la Presidente, cuando se aplican tantas restricciones a los productos más competitivos de la Argentina como granos, carne, lácteos y otros alimentos (cupos, ROE, cierre de registros, retenciones, precios de corte, entre otras limitantes). El encuentro, que duró toda la semana, arrojó dos días intensos de trabajo en grupos y con empresarios (desde el miércoles), que cayó muy bien entre los representantes del país que, en general, cuentan con pocas posibilidades (y menos recursos) para ponerse en contacto directo con los hombres de negocios. Respecto de la primera parte, los comentarios no fueron tan buenos. Allí expusieron los funcionarios de mayor rango (Julio De Vido, Mercedes Marcó del Pont, Débora Giorgi, etc.) pero no hubo intercambio de información y, menos aún, se escuchó a los embajadores.
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... que mientras en la Embajada de los Estados Unidos, su titular Earl Wyne hacía los honores a un centenar de damas (incluida Mirtha Legrand, sin duda, la más requerida, seguida de cerca por la comisario que creó el área de violencia doméstica en la Federal), las varias periodistas presentes comentaban otros asuntos. Uno de ellos, la firmeza de la jueza de la Suprema Corte. Otro, los rumores sobre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y sus nuevas incursiones en la cadena del trigo y de la carne. «¡No me jodan, quiero la carne barata!», dicen que volvió a presionar a los frigoríficos exportadores, actitud que, según comentaban allí entre canapé y canapé, también mantienen en sus periódicos encuentros semanales con otros eslabones de estas cadenas.

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