16 de diciembre 2011 - 00:00

Dientecito del serrucho

Dientecito del serrucho
Una baja de calibre, un alto con porcentuales encalmados o levemente alcistas, después retornando al derrape. Y en un balance del ejercicio 2011, con tal tipo de dibujo formando los «dientes de serrucho» (tan afines a los gráficos) los saldos globales están a la vista. La hoguera europea siguió dentro de igual ebullición, pero se dio el caso de que los operadores se tomaron de una oportuna «manija» del otro lado del océano. Y con la excusa de ciertos datos económicos que echaron al ruedo en Estados Unidos se vio a índices de la eurozona evitando otra baja y originando leve rebote.

En tanto, por Wall Street tales ratios quisieron tomar un efecto más notorio en el intradiario, pero se fue diluyendo hasta un final pálido en torno del 0,3 por ciento.

San Pablo
no cambió su curso anterior, con nueva baja del 0,6%. Y así, el mundo bursátil de ayer se pareció a un espejo roto, esparcido en varios trozos y cada uno con su propia forma. Buenos Aires quedó a la mitad de ambos extremos, ni repuntando ni bajando, con un final que apenas contuvo como mejor logro el hecho de tocar los 2.398 -perforando el piso- y se subió a la cornisa de los 2.401, conjurando tal imagen. Diferencia de sólo el 0,3 por ciento -en contra-, si bien supo estar positivo hasta los 2.433 en el intradiario. Con 31 papeles en aumento por 41 en baja, la figura de una cuarta rueda muy indefinida se plasmó concretamente. El monto negociado se movió en contracción, quedando al filo de los $ 30 millones de efectivo, demostrando la apatía de ambas fuerzas por quebrar la línea de corte ya establecida durante el miércoles. Escaso dinero, aburrimiento en bidones, brújula rota. La Bolsa, al garete.

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