18 de febrero 2010 - 00:00

Diez horas de tensión ayer por una toma de rehenes

Diez horas de tensión ayer por una toma de rehenes
Un joven de 23 años, con sus facultades mentales alteradas, protagonizó ayer una toma de rehenes en una casa velatoria de la localidad bonaerense de Berazategui, que se extendió por más de 10 horas, hasta que efectivos del Grupo Halcón lo redujeron y lo detuvieron.

El hecho se inició ayer a las 8, cuando el joven -disfrazado de gendarme- atacó a una mujer policía en la calle 24 al 4400, arrojándole gas pimienta y robándole el arma reglamentaria. El sujeto la introdujo en la casa velatoria Lanz Sepelios, situada en esa misma calle al 4437, donde desde hacía una semana se había apostado diciéndole al dueño del lugar que estaba «realizando tareas de inteligencia para detener a un delincuente».

Mientras el joven metió en el comercio a la mujer y al dueño, una vecina alertó al 911, por lo que una patrulla de la Policía de la zona llegó al lugar. Los efectivos conversaron con el joven y lo convencieron de liberar a la mujer y al dueño de la cochería, y se quedaron ellos en sus lugares.

Durante más de 10 horas el joven -identificado como Leandro Gustavo Martín- conversó con los negociadores del Grupo Halcón, que estaban apostados en las cercanías y rodearon la vivienda, al tiempo que los vecinos de la zona eran evacuados.

Cerca de las 16 el sujeto liberó a uno de los policías y pidió hablar con algún familiar. Pasadas las 17 solicitó gaseosas y pizzas, cuando ya llevaba más de 8 horas en el lugar.

Por esas horas, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, llegó al lugar para prestar colaboración y coordinar las tareas con los especialistas. Sobre las 18, cuando las negociaciones parecían estancadas, los efectivos del Grupo Halcón ingresaron al lugar, en donde continuaron entablando conversaciones con el joven.

Al final, éste decidió cambiar su actitud y se entregó a los policías, quienes lo esposaron y lo trasladaron a la Comisaría 1ª de Berazategui, a disposición del fiscal Carlos Riera, del Departamento Judicial de Quilmes. Se le secuestraron tres armas y un cuchillo de tipo Tramontina, y al allanarse la casa la Policía encontró gran cantidad de uniformes de fuerzas militares.

Stornelli señaló que el joven tiene «problemas psiquiátricos» y que el sujeto, de 23 años, estaba disfrazado con un uniforme de Gendarmería Nacional. Asimismo, el funcionario explicó que el joven «se entregó voluntariamente» debido a «los buenos oficios de nuestro negociador y el Grupo Halcón».

Stornelli comentó que lo que el muchacho buscaba era «llamar la atención de su familia», y aclaró que los rehenes «fueron bien tratados y no fueron golpeados ni maltratados».

Según indicó uno de los policías secuestrados, identificado como Guillermo Cardozo, el joven estaba «nervioso y con mucho miedo».

«No estaba en sus cabales. Dijo sentirse una persona menoscabada por el abandono familiar y quería llamar la atención, porque sentía que era rechazado por la sociedad», expresó Cardozo, quien reconoció que pasaron momentos muy difíciles.

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