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Dilema de Merkel por empresa que fue nazi
Las sospechas que apuntan en esa dirección fueron formuladas recientemente por el subdirector del departamento de investigación del Museo de Auschwitz, Jacek Lachendro.
En declaraciones al programa de televisión «Spiegel TV», Lachendro dijo que al término de la guerra se encontró 1,95 tonelada de pelo «rasurado de las cabezas de las víctimas antes de que fueran gaseadas» en la fábrica de textiles de Schaeffler.
Además, Lachendro mostró una bala de ropa presuntamente fabricada con el pelo humano hallada supuestamente en la terminal automotriz al término de la guerra.
La empresa, con decenas de miles de empleados y con presencia en Latinoamérica, específicamente en la Argentina, solicitó el auxilio económico del Gobierno alemán a raíz de la compra de la firma Continental el año pasado.
Lachendro aseguró que existen transcripciones de interrogatorios de antiguos trabajadores de la fábrica que afirman que en 1943 dos vagones de tren cargados de pelo llegaron a la fábrica de Kietrz.
Los análisis realizados posteriormente por las autoridades polacas revelaron que se trataba de pelo humano que contenía restos de Zyklon B, el veneno empleado en las cámaras de gas de Auschwitz.
El director de Comunicación de la compañía, Detlef Sieverdingbeck, aseguró ayer que esas informaciones aparecidas en varios medios a lo largo de las últimas semanas son «totalmente incorrectas».
Sieverdingbeck subrayó que el historiador encargado de investigar el pasado de la compañía durante la Segunda Guerra Mundial, Detlef Schöllgen, nunca halló indicios de que la empresa, ubicada entonces en la localidad de Kietrz, en la actual Polonia, utilizara pelos de judíos asesinados en las cámaras de gas de Auschwitz. El propio Schöllgen corroboró la versión de la empresa: «Nunca hallamos ni una sola pista que condujera a Auschwitz o al complejo relacionado con el cabello de prisioneros», dijo.
En cambio, el responsable de prensa del Museo de Auschwitz, Jarek Mensfelt, aseguró ayer que al término de la Segunda Guerra Mundial se encontraron en la antigua fábrica de textiles casi dos toneladas de cabello de prisioneros de campos de concentración.
«A pesar de todo no se puede afirmar con total seguridad que el pelo viniese de prisioneros judíos recluidos en Auschwitz», explicó Mensfelt.
Schöllgen, por su parte, insistió en que no podía comentar aseveraciones relacionadas con algo que él mismo nunca pudo corroborar y alentó a los responsables de Auschwitz a dar evidencia de lo que se está asegurando.
Extrañeza
El historiador, quien sí descubrió durante sus investigaciones que Schaeffler, como tantas otras empresas alemanas en la época, empleó a trabajadores forzosos durante la guerra, mostró su extrañeza respecto de que si las acusaciones sobre el cabello eran conocidas en Polonia, no se utilizaran durante el juicio que se siguió en ese país contra uno de los dos fundadores de la empresa, Wilhelm Schaeffler.
El cuñado de la propietaria actual, María-Elisabeth Schaeffler, adquirió en 1940 la citada fábrica, que había pertenecido a un judío huido años antes de los nazis.
En 1942, la empresa fabricó material de armamento para los nazis, además de mantener una planta textil.
En 1946, Wilhelm Schaeffler fue detenido por soldados estadounidenses y entregado a las autoridades polacas, que lo condenaron por haber participado en la liquidación de propiedades judías y polacas. Tras pasar en la cárcel cuatro años, fue puesto en libertad en 1951.
Agencia EFE


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