Según Richard Fischer, presidente de la Fed de Dallas, los bancos norteamericanos tienen reservas en exceso por u$s 1,6 billón por los que percibe el 0,25% anual, y las empresas cotizantes, un exceso sobre su capital de trabajo que llega a u$s 1 billón y por el que no ganan más del 2% anual. En EE.UU. hay unos 5,4 millones de pequeñas empresas; con que cada una de ellas contratase sólo una persona adicional, el paro estadounidense caería del 9,1% actual a un normal 5,5%. Dinero para estimular la economía entonces sobra; lo que falla es el mecanismo para que la gente confíe en el futuro y se decida a utilizarlo. Ayer, los bonos ingleses a 10 años pagaron el 2,31%. Desde que en 1751 el Gobierno británico comenzó a emitir los consols sólo en algún momento de 1897 Gran Bretaña parece haber pagado menos (2,21%) por el dinero público. La tasa de los Bunds alemanes del 2.086% fue la más baja desde al menos la década del 60. La tasa de los treasuries para los plazos de 10, 5, 2 y un año fue la más baja de la historia de estos bonos, las tasa hipotecaria a 30 años (4,15%) fue la más baja desde que se llevan registros, y la tasa de los bonos indexados a cinco años que colocó ayer el Gobierno marcaron un récord en un -0,825% anual. Si algo refleja este fenómeno sin precedentes históricos es que dinero hay; lo que no hay es confianza. El casi 5,5% que perdieron las acciones europeas podemos vincularlo al banco que pidió de emergencia u$s 500 millones al BCE y otros u$s 200 millones al BCS. Pero ni esto ni los desilusionantes datos sobre el empleo, precios minoristas, venta de viviendas, etc. pueden explicar el 2% que cayeron los commodities (lo peor, el petróleo con un -7.17%; sólo el oro, el café y la carne se salvaron), porque el Dow retrocedió un 3,68%, a 10.990,58 puntos, ni por qué la gente huyó en estampida a los bonos estatales. Lo que mejor lo explica es la falta de confianza.
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