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Diplomacia tunelera: mandan al Congreso acuerdo con Chile
• UNIRÁN POR MENDOZA Y SAN JUAN.
• CRISTINA INTERRUMPE MINIVACACIÓN PARA ANUNCIO.
Junto a una fotografía de Michele Bachelet y Cristina de Kirchner aparecen Héctor Timerman, el papa Francisco, Héctor Almagro y Heraldo Muñoz.
• Cuando reasumió Bachelet este año el proyecto recuperó aire y se creó el ente binacional para su gestión -algo similar se hizo para Agua Negra- que ha hecho reuniones todos los meses a lo largo de 2014. Eso hizo avanzar las tareas previas a la firma del protocolo hasta un punto muerto que destrabó el lunes en personal Bachelet en una reunión de parte de su gabinete. La parte chilena quería demorar más el trámite a la espera de que el grupo promotor respondiese una veintena de inquietudes de las autoridades del ente que hasta ahora no han sido satisfechas. Esas preguntas son sobre el precio real de la obra y también sobre el cálculo de flujo de tránsito que tendrá clave para el recupero de la inversión por el sistema de peaje. Este punto suele ser observado en los proyectos que auspician los organismos financieros porque muchas obras terminan en juicios por reclamo de pago de mayores costos, o fracasan por un cálculo demasiado optimista del flujo de tránsito. El Gobierno argentino presionó en la última semana a los chilenos, al punto que Bachelet en persona ordenó la firma de los protocolos.
• Un tercer paso objeto de estas conversaciones unirá a los dos países por Las Leñas. Es reclamado por sectores empresarios de San Rafael, Mendoza, y por la VI región de Chile, a la que representa el senador Juan Pablo Letelier, del socialismo de Bachelet, e hijo del asesinado Orlando Letelier. Este político se ha significado como el lobbista principal del proyecto, cuyo protocolo se firmará en enero próximo.
• El tema Bolivia no figuró de manera formal en la reunión de Muñoz, Timerman y Almagro, pero preocupa en el Mercosur que pueda traer una inquina centenaria al seno de una organización más que pacífica entre sus miembros. Bolivia reclama salida al mar con un reconocimiento de soberanía sobre territorios que perdió en la Guerra del Pacífico de 1879. Ese entuerto nunca se ha resuelto y está ahora en la Corte Internacional de La Haya. La salida al mar de Bolivia es un reclamo que reconocen todos los países, pero nadie le ha encontrado una solución al reclamo de soberanía que retomó Evo Morales. Según lo acordado por los presidentes del Mercosur en Paraná, en marzo próximo debe tratarse la adhesión de Bolivia y para esa fecha es mejor tener disipado cualquier nubarrón.
• La presencia de Almagro en el viaje se explicó por una circunstancia casi turística. Fue a Buenos Aires a mantener una reunión con el canciller argentino, que siguió con un almuerzo y una invitación de Timerman a seguir hablando en el avión en viaje a Chile. Como Almagro iniciaba una minivacación se prendió fácilmente a la partida -los viajes son el pan con manteca de los diplomáticos y Almagro es un profesional-. Pudo aportar seguramente en un segmento de la charla al debate que mantienen los países del Mercosur con los de la Alianza del Pacífico para llegar a algún acuerdo de comercio, tema que se discutió este año en dos cumbres en Cartagena de Indias y en Santiago de Chile.
• Esas conversaciones ponen en tensión el interés de Chile de liderar un acuerdo regional que mejora su rol como país que negocia con Asia, pero al que le convendría sumar la potencia comercial de países como la Argentina y Brasil. Este país es el otro polo de tensión frente a esta pretensión chilena, porque siempre ha intentado ser la locomotora de la región ante el resto del mundo. Para la Argentina, que tiene las mejores relaciones con los dos vecinos, es un más que interesante, pese a que el Gobierno no está convencido de un acuerdo con esa liga ya que, por ejemplo, Brasil y la Argentina tienen acuerdos con China mucho más importantes en monto y variedad de productos que los que tienen otros países de la Alianza del Pacífico, incluyendo a México. En la jerga de los diplomáticos argentinos, hasta ahora un acuerdo con el Mercosur se parece a un "alquita" (ALCA en pequeño) que no le va a cambiar la vida. Para Chile es clave para su proyección internacional, como es para Brasil no dejarse arrastrar por Santiago a un rol en el cual arriesga su liderazgo.


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