15 de octubre 2009 - 00:00

Distintas visiones del teatro político

La puesta de «El caso Danton», del director polaco Jan Klata, es una de las sorpresas más gratas en lo que va del FIBA, por su capacidad inventiva, sus talentosos intérpretes y su irreverente humor.
La puesta de «El caso Danton», del director polaco Jan Klata, es una de las sorpresas más gratas en lo que va del FIBA, por su capacidad inventiva, sus talentosos intérpretes y su irreverente humor.
 
  • «Hotel Splendid» de L. Mueller. Dir.: Chung-euy Park. Compañía Cho-In Theatre de Corea (Teatro San Martín). 

  • «El caso Danton» de S. Przybyszewska. Compañía Teatr Polski Wroclaw (Polonia) (C.C.Konex).

    Dos espectáculos de fuerte contenido político, pero muy diferentes en lenguaje dramático y resolución estética, lograron que el público asistente al Festival Internacional de Teatro se entregara a un entusiasta debate de ideas (algo que hasta el pasado fin de semana aún no había sucedido para preocupación de quienes, año tras año, concurren al FIBA).

    Procedente de Seúl, el espectáculo «Hotel Splendid» dejó mudos a buena parte de los espectadores con un testimonio desgarrador, relacionado con un hecho que recién salió a la luz en 2001 y aún sigue impune. Se trata de las doscientas mil mujeres -en su mayoría coreanas- que el ejército japonés secuestró durante la Segunda Guerra Mundial para utilizarlas como esclavas sexuales al servicio de sus soldados.

    Es la primer obra de la compañía Cho-In Theatre (creada en el año 2002), que adopta un lenguaje escénico muy ligado al teatro occidental. De hecho, el texto fue escrito por la norteamericana Lavonne Mueller, lo cual desilusionó a cierto sector del público que esperaba encontrar un espectáculo menos occidentalizado y no tan reiterativo en la enumeración y detalle de los vejámenes cometidos por los japoneses.

    Hubo quienes creyeron descubrir en la obra el mismo tono de rabiosa denuncia presente en las piezas más políticas del teatro armenio contemporáneo; otros, en cambio, rescataron con beneplácito varias escenas que por su carácter idílico y humanitario realzan el tono poético de este trabajo. Por ejemplo, aquellas que destacan la capacidad de soñar, el sentido del humor y la solidaridad de estas sufridas mujeres.

    «Hotel Splendid» no dejó a nadie indiferente y además contó con el excelente desempeño de un elenco mayoritariamente femenino. En la noche de estreno la ovación fue general para este impactante drama de denuncia que más allá de las expectativas que dejó abiertas, cumplió con su objetivo de despertar conciencias.

    La compañía Teatr Polski Wroclaw (Polonia) debutó el domingo en el Konex con «El caso Danton» de Stanislawa Przybyszewska (1901-1935), pieza que fue llevada al cine por Andrzej Wajda, en 1982, con el protagónico de Gerard Depardieu y un elenco mitad francés, mitad polaco.

    Con este único antecedente como referencia, la puesta del director Jan Klata resultó una de las sorpresas más gratas de la presente edición del FIBA. Entre otras razones por su capacidad inventiva, sus talentosos intérpretes y por el humor y la irreverencia con la que este grupo revisita el ideario de la Revolución Francesa y lo proyecta sobre nuestra actualidad.

    Como es sabido, el conflicto de la obra se centra en el enfrentamiento -en plena crisis revolucionaria- entre un incorruptible e idealista Robespierre, que privilegia la causa revolucionaria por encima de toda consideración humana, y el corrupto, sentimental y carismático Danton. En esta batalla por el liderazgo ambos se complementan para ofrecer una mordaz radiografía del poder político en acción. Son dos personajes opuestos (en carácter, actitud vital y postura ética), lo que invita a inclinarse por uno o por otro; pero la estructura bipolar de la obra se desarma muy pronto ante el inagotable despliegue de situaciones y de recursos que llevan adelante la acción con sostenido pulso.

    Entre complots, duelos verbales, coreografías burlonas y escenas de alcoba, se va revelando la imagen pública y privada de ambos protagonistas, las características de sus respectivos entornos y hasta sus inclinaciones sexuales (a Robespierre, por ejemplo, se lo relaciona amorosamente con el escritor Camille Desmoulins).

    La miscelánea musical (Chopin, versiones distorsionadas de La Marsellesa, rock, música tecno) y la inclusión de objetos anacrónicos (motosierras, máquinas de afeitar) subrayan la inquietante contemporaneidad de la pieza.

    Con su tono farsesco y sus provocadores planteos políticos -para los que existe una respuesta unívoca- «El caso Danton», es todo un festín para los amantes del teatro. Sólo resta aclarar que la obra dura 170 minutos y obliga a leer un abundante subtitulado en español que por momentos se dispara a gran velocidad.
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