18 de julio 2012 - 00:00

Distribuirán $ 300 millones

El directorio de YPF aprobó ayer $ 300 millones de dividendos en una asamblea de accionistas realizada en las oficinas de la empresa en Puerto Madero. Esta decisión es considerada por analistas como una «clara señal» para los mercados, al producirse en la primera reunión de accionistas después de que el Gobierno expropió el 51% de las acciones de la petrolera de manos de la española Repsol, que controlaba la empresa desde 1999.

El presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, encabezaron el encuentro en representación del Estado.

El temario de la asamblea incluía la aprobación del balance 2011 y el destino que se le dará a los $ 5.789 millones que la empresa registró como utilidades el año pasado. YPF distribuía entre el 80% y el 90% de sus utilidades como dividendos, una de las tasas más altas de la industria.

La cita de ayer, que se prolongó durante cerca de seis horas desde las 11.50, contó con la participación los representantes de Repsol, el director independiente propuesto por los españoles, Luis García del Río, dado que la petrolera europea mantiene aún el 12% de las acciones; una representación del banco brasileño Itaú, que tiene el 3,6%, e Inbursa, del grupo de empresas del magnate mexicano Carlos Slim, que tiene el 8,3%. Slim tiene esas acciones tras ejecutar las garantías de préstamos impagos por parte de Sebastián y Enrique Eskenazi a un grupo de bancos. También hubo accionistas independientes, y estuvo el secretario del Gremio de Petróleo y Gas Privados, Guillermo Pereyra, en representación de los trabajadores y de la CGT de Hugo Moyano.

Antes de que el Congreso aprobara la expropiación del 51% de las acciones que se encontraban en poder de Repsol, la gestión encabezada por Antoni Brufau dispuso inicialmente distribuir los dividendos y girar la mayor parte a España, a lo que el Gobierno argentino se opuso de manera terminante.

La Asamblea coincide con que Cristina de Kirchner inició ayer una visita de 20 horas a Bolivia para analizar con su colega Evo Morales, temas energéticos, comerciales y migratorios. (Ver nota pág. 13.)

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