23 de agosto 2010 - 00:00

División de empresarios por reunión con Cristina

La inquietud de los empresarios por la reunión a la que fueron convocados para mañana en la Casa Rosada por el Gobierno provocó un fin de semana de febriles consultas, reuniones secretas y -sobre todo- una gran preocupación por decidir qué actitud tomar ante la invitación oficial, atento a que -tal como adelantó este diario el viernes- ya no hay dudas de que «el tema» será el destino de Papel Prensa.

La reunión en la que la presidente Cristina de Kirchner presentará el informe elaborado por el secretario Guillermo Moreno sobre supuestas violaciones de derechos humanos en el proceso de compra de Papel Prensa por parte de Clarín, La Nación y La Razón, provocó ya una fuerte división entre los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA): las pymes se pronunciaron durante este fin de semana por concurrir; después de todo, argumentan, Clarín nunca hizo nada por ellos y no quieren malquistarse con un Gobierno que ha demostrado tener poca tolerancia al disenso. Del otro lado están las grandes empresas que dudan entre ir (y aparecer como convalidando una posible expropiación de Papel Prensa) y no ir (y exponerse a las iras oficiales).

En el medio está una tercera categoría: dado que las invitaciones oficiales llegaron el viernes a última hora, y no al domicilio de los convidados, sino a las cámaras a las que pertenecen, los presidentes de al menos dos de esas entidades empresarias (que se enteraron por Ámbito Financiero de la reunión y sus particularidades) optaron por armar viajes al exterior de último momento y contar con la excusa perfecta para no estar en esa foto. No son los únicos: un hombre del sector energético y otro de la alimentación hicieron lo propio.

Efecto

Es que el ejemplo de lo que está ocurriendo a las puertas de las plantas de Techint, con Hugo Moyano movilizando a sus militantes sin ninguna reivindicación defendible a la vista, ha hecho cavilar a más de un ejecutivo, en especial, de las empresas extranjeras.

Por eso, hoy habrá una reunión en la poderosa COPAL (la cámara que agrupa a todas las empresas alimentarias), en la que se decidiría que sólo vaya a la Casa Rosada su presidente, el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja. En cambio, la UIA recién tendrá mañana su reunión de junta directiva (especie de parlamento de la central fabril, en el que participan representantes de las ramas industriales y de las provincias); pero para ese entonces ya estará decidido «por afuera» quién va y quién no. Desde ya, esa decisión se tomará hoy en el despacho de alguno de los empresarios grandes que participan de la entidad.

Cabe recordar que muchos de los empresarios miembros de la UIA lo son también de la cuestionada por el Gobierno AEA (Asociación Empresaria Argentina) y que la ofensiva oficial contra Clarín (y también contra Techint) tomó impulso cuando Héctor Magnetto y Paolo Rocca -en su condición de directivos de AEA- se fotografiaron junto al presidente de la UIA, Héctor Méndez, hace un par de semanas en un almuerzo que reunió a ambas entidades. Un día después, el CEO de Clarín recibiría a todo el arco del peronismo disidente en su casa para una cena cuyas consecuencias recién comienzan a vislumbrarse.

El fin de semana, además, AEA emitió un duro comunicado cuestionando la disolución de Fibertel (del grupo Clarín), en la que también hace referencia al bloqueo de las plantas de Siderar por parte de Moyano, En su párrafo final, el comunicado apunta, casi conciliador: «Los empresarios consideramos que es indispensable contribuir a generar un clima de aliento a la actividad privada, evitando la confrontación y la discrecionalidad, ya que sólo de este modo nuestro país podrá aprovechar plenamente las oportunidades que nos ofrece el mundo para el desarrollo económico y social de la Argentina». Parece tarde para hacer ondear la bandera blanca.

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