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Documental francés ganó el Bafici
Sylvain George, director de «Qu’ils reposent en révolte (des figures de guerres)», se impuso en los premios pero no en las salas.
Según comentarios, el alquiler de «El gatopardo» ronda los 1200 euros por pasada (y se pasó tres veces), pero Cultura de la Ciudad puede sentirse satisfecha. La última vez que los porteños pudieron verlo en cine fue hace once años, en una sola función del Atlas Recoleta, dentro de la Semana de Cine Italiano de 1992. La aplicación del gasto en ese clásico compensa en parte una descortesía del festival hacia muchos invitados de poco cartel que debieron pagarse viaje, estadía y/o comida por su cuenta, y ni siquiera recibieron catálogo ni entradas de favor.
Otro mérito de Cultura: la función del sábado en el 25 de Mayo de Villa Urquiza, con chicos de las orquestas infantiles de Lugano, Flores y Mataderos acompañando en vivo un programa de cortos argentinos recuperados por el Museo del Cine. Se trata de viejas aventuras del vizcachón Plácido, que dibujaba Jorge Caro antes de irse al Perú, y refranes animados de Burone Bruché, todos ellos producidos por Cinepa allá en los 40 para consumo hogareño con proyectores Pathé Baby, pero a veces también para complemento en salas comerciales.
Ahora, a los premios. Mejor película de la competencia internacional, a juicio del jurado y también de Fipresci, «Quils reposent en révolte (des figures de guerres)», duro documental sobre inmigrantes que llegan a quemarse los dedos para evitar registros policiales. Autor, Sylvain George, activista político con quien el festival programó una charla pública. Premio especial del jurado, y también premios Feisal (Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina) y ADF (directores de fotografía), «El estudiante», de Santiago Mitre, Argentina. Mejor directora, Athina Tsangari («Attenberg», Grecia). Mejores intérpretes, Jeanne Ballibar («At Ellens Age», RFA) y Jorge Jellinek, que no es actor («La vida útil», Uruguay, también mención Feisal). Menciones especiales, «Mercado de futuros» (Mercedes Alvarez, España), «Las marimbas del infierno» (Hernández Cordón, Guatemala) e, inexplicablemente, «Os Monstros» (colectivo, Brasil), que no gustó ni siquiera a los de Fipresci.
En la competencia argentina ganó «La carrera del animal» (que remonta los primeros 20 minutos y después va dando vueltas en bajada), y mejor director resultó Román Cárdenas («Las piedras», minimalismo con dos personas en el Delta). Para tener en cuenta, miembro importante del jurado de esta sección era Bruno Bettati, director del Festival de Valdivia, que es como decir el Bafici chileno. Y en la de Cine del Futuro se impuso «Verano de Goliat» (Nicolás Pereda, México), seguido por «Año sin verano» (Tai Chui Mui, Tailandia), dos en la línea de moda Weerasethakul.
La cordobesa «Yatasto», sobre niños carreros, ganó los premios Unicef y Fuji, y mención Feisal. «Ostende», amable intriga de Laura Citarella, el Feisal y el de Cronistas. Derechos Humanos, «Palazzo delle Aquile» (okupas italianos) y «Fix Me» (comedia palestina). Signis, «Morgen». Mejor corto argentino, «El juego», «Soy tan feliz» y «La fiesta de casamiento». Con menciones de jurados paralelos se fueron «Kick in Iran» (sobre la campeona iraní de taekwondo), «Jean Gentil», «El casamiento» y «Hoy no tuve miedo». Y con los mejores puntajes en el voto del público, «Novias-Madrinas-15 años» (gozoso registro de los hermanos Levy en el negocio de su padre en el Once), «El amateur» (gozoso registro de Nicolás Frenkel en casa de un superochista muy agradable) y «El estudiante» (que goza con inteligencia a los politiqueros del ambiente universitario).


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