22 de noviembre 2016 - 23:22

Dos buenos films elevan el nivel en Mar del Plata

Moonlight. Una imagen de la película de Barry Jenkins.
Moonlight. Una imagen de la película de Barry Jenkins.
Enviado especial a Mar del Plata - Dos películas conmovieron al público de la sección oficial: la norteamericana "Moonlight", el primer día de competencia, y la rusa "Paradise", ayer. Una inspira piedad, otra causa estremecimiento, y ambas quieren descubrirnos la profundidad del alma humana. Lástima que ninguno de los dos autores vino a presentar su película. Será que estamos muy lejos, o que no hay presupuesto.

"Moonlight", de Barry Jenkins, cuenta en tres capítulos infancia, adolescencia y maduración de una persona demasiado sensible y poco afortunada: hijo de drogadicta, basureado por los demás, acomplejado en su búsqueda de un amor distinto, irá creciendo con escasa ayuda. Quien le da una mano comprensiva es un dealer. En ese crecimiento hay situaciones amargas, pero también hay otras, que permiten la esperanza. Todo transcurre en una comunidad negra de Florida. El elenco es notable, y el realizador alcanza a veces muy buenos momentos de lirismo en medio del dolor.

"Paradise", del veterano Andrei Konchalovsky, nos remite a la Segunda Guerra Mundial, y es contada por tres personas: una exiliada rusa, aristócrata detenida por proteger niños judíos, un colaboracionista francés, y un oficial de la SS totalmente convencido de las bondades de su régimen. Los tres creen honestamente en lo que hacen. Claro que algunos, queriendo hacer algo bueno, causan un daño enorme. Esto no pasa sólo en la guerra, nos dice el director. Filmada en blanco y negro, elude mostrar las escenas habituales de otras películas sobre el mismo tema. Mayormente, no vemos la violencia. La sentimos dentro de nosotros.

Unos puntos más abajo, también se presentó la argentino-norteamericana "Hermia & Helena", de Matías Piñeiro, que está sin embargo unos puntos más arriba de lo que hizo hasta ahora. Historia de los vaivenes amorosos y laborales de una joven traductora, es una obra simpática, rohmeriana, demasiado conversada, pero que a cierta altura alcanza una pequeña emoción. Esto último es toda una novedad en el cine de Piñeiro.

A señalar, en otro campo, la presentación de dos clásicos nacionales gratamente restaurados: la comedia "Mujeres que trabajan", de Manuel Romero, puesta a nuevo por la Academia Argentina de Cine, y "El vampiro negro", de Viñoly Barreto, por los entusiastas del UCLA Film & Television Archive. También se vio "Gerónima", de Raúl Tosso, en copia nueva pagada por él mismo. Lástima que no vino la protagonista, la actriz mapuche Luisa Calcumil.

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