2 de marzo 2009 - 00:00

Dos derrotas de Zapatero: amarga en Galicia, dulce en País Vasco

Mariano Rajoy salió fortalecido de los resultados en Galicia. Allí gobernará un delfín de su partido, Alberto Núñez Feijóo. Simpatizantes del Partido Nacionalista Vasco celebraron los primeros resultados.
Mariano Rajoy salió fortalecido de los resultados en Galicia. Allí gobernará un delfín de su partido, Alberto Núñez Feijóo. Simpatizantes del Partido Nacionalista Vasco celebraron los primeros resultados.
 Madrid - Tras haberse implicado personalmente en la campaña electoral por el Gobierno local de Galicia, el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, sufrió ayer una dura derrota, por lo que esa comunidad, bastión del opositor Partido Popular (PP), pero gobernada desde 2005 por una alianza socialista-nacionalista, volvió a manos de los conservadores.
En cuanto al País Vasco, el otro distrito clave en el que se votó, el Partido Nacionalista Vasco alcanzó una holgada victoria, pero el candidato del PSOE de Zapatero, Patxi López, sumó la mejor elección histórica de su partido en esa comunidad y podría gobernar en alianza con el PP.
Como contracara, en medio de una aguda crisis partidaria por múltiples denuncias de corrupción y azuzado por el ala más conservadora de su agrupación, el jefe opositor Mariano Rajoy salió fortalecido de los comicios, al vencer su candidato y delfín en Galicia, Alberto Núñez Feijóo con un 47,11% y al lograr que el PP haga un papel mejor de lo pensado en el País Vasco (14,09%). El resultado, no obstante, prometía ser más ajustado en Euskadi y los nacionalistas moderados lograron confirmar la alta fidelidad del voto de su sector, al sumar el 38,56%. El voto de los independentistas radicales vascos, cuyos partidos fueron ilegalizados por la Justicia a petición del Gobierno de Zapatero, se dividió entre la abstención (fue dos puntos superior a la de hace dos años), la nulidad (8,84%) o, probablemente, el apoyo a Aralar (6,05%), un partido separatista pero que condena al terrorismo etarra.
En Galicia, el PP obtuvo una mayoría absoluta superior a la esperada en las mejores previsiones de sus simpatizantes. Núñez Feijóo, un hombre que viajó dos veces a la Argentina en los últimos cuatro meses para buscar el voto de los gallegos locales, dirigirá una comunidad emblemática para ese partido (allí fue fundado) y para Rajoy (allí nació).
En cambio, el desalojado presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, pagó cara la conflictiva alianza parlamentaria con los nacionalistas gallegos de izquierda, BNG, y ambos partidos cedieron el escaso margen que habían logrado sobre los conservadores en 2005, al obtener el 29,91% y el 16,57%, respectivamente. Rodríguez Zapatero acudió a Galicia en reiteradas oportunidades en el último mes, por lo que la derrota lo toca en lo personal, en momentos en que España vive su peor crisis económica en más de una década.
En cambio, la victoria es doble para Rajoy. En el frente externo, demostró que las investigaciones judiciales de corrupción por coimas generalizadas por parte de empresas, conducidas a través de un ex organizador de campaña, no afectaron su liderazgo. En segunda instancia, quedó reafirmado frente a Esperanza Aguirre, jefa de Gobierno de la Comunidad de Madrid y líder del sector aznarista del partido que está fuertemente enfrentado a Rajoy.
En cuanto al País Vasco, el lehendakari José María Ibarretxe del PNV (democristiano) logró un amplio triunfo, pero no lo ayudará la mala performance de sus aliado Eusko Alkartasuna (3,68%, nacionalistas de centroizquierda) e Izquierda Unida (3,51%). Sí en cambio podría contar con el aumento de Aralar. Los separatistas radicales, considerados pro etarras por el PSOE y el PP, quedaron afuera del Parlamento local y sus votos también habrían hipotéticamente ayudado a Ibarretxe a formar gobierno. Una hipótesis posible es que el PSOE y el PP, junto al minoritario Unión Progreso y Democracia (UPyD), formen una alianza y expulsen al PNV del gobierno. «Con estos resultados me siento legitimado para formar gobierno», anticipó el socialista Patxi López. El voto del exterior podría modificar el ajustado resultado electoral y el destino del gobierno. En Latinoamérica, encabezada por la Argentina, unos 22.000 vascos tienen derecho a voto.
Si el PNV debiera ceder el Gobierno, se trataría de la primera vez desde 1980, cuando se votó un Gobierno local. El socialista Pérez Touriño reconoció la derrota de su formación y felicitó a su rival Núñez Feijóo. «Siento profundamente no haber podido llevar al partido al triunfo en el que confié, que siempre pensé que Galicia necesitaba volver a encabezar un Gobierno de progreso, renovación y cambio».
En los comicios de 2005, el PP del histórico dirigente Manuel Fraga Iribarne se quedó a un escaño de la mayoría absoluta de 38 tras 16 años al frente de la Xunta de Galicia.
Agencias AFP, DPA, Reuters y ANSA

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