Algunos de los sobrevivientes, que forman parte de los 3.000 rohinyás (una minoría musulmana no reconocida por las autoridades de Myanmar) y bangladesíes que llegaron en las últimas semanas a Indonesia, hablan de hasta 200 muertos.
La violencia estalló cuando comenzaron a escasear el agua y la comida, relataron a la cadena France 24 los testigos instalados en un campamento en la provincia de Aceh, que detallaron que los partícipes del enfrentamiento utilizaron hachas, cuchillos y barras de metal.
Rohinyás y bangladesíes se acusaron mutuamente de haber iniciado los hechos de violencia, reportó la cadena británica BBC que, además, sostuvo que muchos de los inmigrantes se salvaron porque saltaron al agua cuando comenzaron los encarnizados combates y fueron socorridos por pescadores indonesios que los llevaron hasta la costa.
Tras lo sucedido, el Ejército de Indonesia ordenó a los pescadores que sólo socorran a las personas que se estén ahogando y no a quienes saltan a las aguas para llegar a tierra.
Mientras la crisis migratoria se incrementa, varias agencias de la ONU -entre ellas, los altos comisionados para los Refugiados y para los Derechos Humanos- instaron ayer a los Gobiernos de Indonesia, Malasia y Tailandia -tres países que obligaron a varios barcos con indocumentados a volver a mar abierto- a dar prioridad al valor de la vida humana de los inmigrantes. "Exhortamos a los Estados de la región a proteger las vidas de los que viajan a bordo permitiendo que desembarquen", señalaron en un comunicado conjunto.
Según el documento, "en el sudeste asiático, desde 2014 más de 88.000 personas realizaron un peligroso viaje por mar, incluidas 25.000 sólo en el primer trimestre de este año". Y se calcula que cerca de 1.000 murieron por "las precarias condiciones del viaje y un número igual por el maltrato a manos de los traficantes".
Tailandia convocó para el 29 de mayo en Bangkok a una conferencia a la que invitó a todos los países y organismos implicados para buscar soluciones. Ayer, el Gobierno de Filipinas ofreció su ayuda a los miles de refugiados que se encuentran a la deriva. "Haremos lo que sea necesario", dijo el portavoz presidencial Herminio Columa, aunque no aclaró cómo prevé brindar asistencia a los refugiados.
En Myanmar, el partido de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, solicitó al Gobierno que acepte a la minoría musulmana rohinyá para frenar la crisis de los inmigrantes.
"Si no son aceptados, no se puede simplemente empujarlos a los ríos, no se puede empujarlos al mar. Son humanos", indicó por su parte, U Nyan Win, portavoz de la Liga Nacional para la Democracia.
| Agencias EFE, DPA, ANSA, AFP y Reuters |



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