21 de junio 2013 - 00:00

Dubái se eleva sobre deslumbramientos

Dubái se eleva sobre deslumbramientos
Es uno de los lugares del planeta que más fantasías despierta. En 2010 era la séptima ciudad más visitada del mundo, con 7,6 millones de turistas. Esperan 15 millones de turistas 2015.

El viajero va a deslumbrarse con un territorio de las Mil y Una Noches que es, a la vez, un alucinante territorio de ciencia ficción con un delirio de desarrollos edilicios sin competencia en el orbe. Desde hace tiempo para muchos el atractivo de Dubái está en las compras porque sólo la capital cuenta con más de 70 shopping, incluido el Dubai Mall, el más grande del mundo. Pero hoy son aún más los que viajan para palpar el lujo asiático, verlo en su deslumbrante arquitectura, tanto antigua como posmoderna, y en diversiones que compiten con Las Vegas. De no ser por algunos camellos y túnicas blancas sería difícil decir que Dubái es una ciudad de Oriente Medio.

Emblemas

La aventura en Dubái comienza en el aeropuerto, de imponente lujo y dimensiones exorbitantes, como todas las construcciones que ocupan este diminuto territorio, comparable en tamaño con la provincia de Entre Ríos.

Luego aparecerán acuáticas zonas residenciales que tienen la forma de palmeras o que constituyen un planisferio, edificios de altura, lujo y formas inusitadas que son la postal de presentación de Dubái que recorre el mundo. Los edificios y zonas notables incluyen los puertos artificiales de Mina Rashid y Jebel Ali, el World Trade Center Dubai, el aeropuerto internacional de Dubái, el puente al-Maktoum, hoteles de lujo como el único siete estrellas del mundo, el Burj Al Arab, conocido por su diseño en forma de barco sobre la costa del Golfo Pérsico y sus 321 metros, lo que lo ha llevado a ser considerado como un ícono arquitectónico; y Burj Khalifa, el más alto del planeta, con casi 828 metros de altura y cuyo diseño remite al de las plantas Hymenocallis. Y, obviamente, el conjunto de islas artificiales de The World y The Palm Islands, refugio de magnates y super stars.

Junto a estos edificios de avanzada está el hotel Royal Mirage, donde el viajero espera que aparezca Sherezade a contar sus historias. Inspirado en las fortalezas árabes, el exterior oculta la belleza de la impresionante decoración interior, un rasgo que resulta distintivo de los casi 200 hoteles que completan la variada oferta de alojamiento. Aquí todo se presenta como «lo más grande del mundo» y lo que bate récords.

Avances

El Gobierno de Dubái es una monarquía constitucional, que desde 1833 maneja la dinastía Al Maktoum. La Constitución establece la división del poder en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum es el representante del Poder Ejecutivo Federal en el emirato, a cargo del Consejo Ejecutivo de Dubái. También es vicepresidente y primer ministro de los EAU, así como miembro del Consejo Supremo de la Unión.

Mohammed bin Rashid al Maktoum dirige el ascenso de Dubái al destacado puesto que ocupa en el mundo. En 2005 abrió la Bolsa de Dubái. El dinero del petróleo de toda la región ha ayudado a dar vida al proyecto. También ha contribuido que no recaude impuestos ni tenga unas regulaciones tan agresivas sobre las empresas como las de algunas Bolsas occidentales.

Mercados

Para conocer Dubái hay que dividir la estadía en dos: una para el asombro ante tanto lujo y modernismo, y otra para descubrir el corazón de esta sociedad musulmana que aún late entre la clase humilde, dedicada íntegramente a la actividad comercial y los servicios.

La tradición está presente especialmente en tres mercados: el del oro, el de las especias y el de las telas. Allí pueden hacerse algunas compras interesantes como, por ejemplo, azafrán en hebras a muy bajo precio, dátiles (en sus más diversas versiones), canela en ramas y por metro, y mezclas de tabacos aromatizados para fumar en los tradicionales narguilis. A todos estos mercados se llega luego de atravesar en «abras», pequeñas barcazas de madera, la denominada «cala», un brazo del golfo con aire a canales de Venecia coronado por rascacielos que llevan el sello de grandes firmas como Rolex, Samsung, JVC, Mercedes-Benz o BMW.

Otro punto interesante es la zona de comercios de electrónica, con productos de alta tecnología libres de impuestos. Hay que estar muy atento al precio final, al que se llega tras un largo aunque gentil regateo, como no podía ser de otra manera en una sociedad históricamente dedicada al intercambio de productos. La economía de los Emiratos Árabes no depende del petróleo (7%), sino de una intensa actividad comercial. Los sectores que más contribuyen a la economía son la construcción (23%), el comercio (16%), el almacenaje (15%), los servicios financieros (11%) y en forma creciente el turismo.

Sociedad

El ciudadano dubaití sólo descansa durante el Ramadán, período de oración que depende de la fase lunar y que habitualmente se conmemora en los últimos días de octubre. De acuerdo con el censo de 2011 elaborado por el Centro de Estadísticas de Dubái, la población del emirato era de 2.003.170 habitantes, 1.536.380 hombres y 466.790 mujeres.

Desde su independencia amistosa de Gran Bretaña en 1971, la Federación de Emiratos Árabes Unidos ha logrado convertirse en la sociedad más tolerante con otras culturas de Oriente Medio.

Por ejemplo, la vestimenta y el rol de la mujer en la política han comenzado a dar un salto cualitativo respecto de otros Estados, como los vecinos Arabia Saudita o el reino de Omán.

Las mujeres guardan, sin embargo, cierto recato ante los hombres, custodiando bajo el negro de túnicas (abayas) y velos el don de enamorar. «El velo se lleva para evitar que un hombre que no es el marido se sienta seducido», explica una dubaití. Otros rasgos que identifican tanto al dubaití como al resto de habitantes de los Emiratos es la gentileza y la cordialidad. Estas cualidades están presentes muy especialmente en el sector turístico, empresario y comercial.

Playas

Las playas del Golfo Pérsico son comparables a las de cualquier punto paradisíaco del Caribe, con aguas cálidas, transparentes y arenas claras. No por casualidad casi la totalidad de los emprendimientos hoteleros de lujo está situada a orillas de ese mar, conocido más por su codiciado tesoro petrolero que por sus maravillosas costas. Tampoco en la zona de playas hay limitaciones en cuanto a vestimentas y concurrencia femenina, pero es recomendable, de todos modos, no practicar algunas costumbres occidentales como topless, ya que pueden ofender al habitante local. Debido a la impresionante expansión hotelera que se registra, el acceso público a las playas es limitado a pequeñas extensiones, pero no por ello menos bellas y limpias.

Religión

El sincretismo religioso no existe aquí ni en ninguno de los Emiratos Árabes. La religión oficial es el islam y hay cerca de 700 mezquitas distribuidas por todo el territorio. La mezquita de Jumeirah es una de las más visitadas en el país.

La más grande está en Abu Dabi y fue concebida para alojar los restos de la gobernante familia real. A diario el llamado a la oración es parte del rito. Cuando cae el sol, a eso de las 6 de la tarde, el bullicio de Dubái se interrumpe por el monocorde sonido que se difunde en paralelo en los altoparlantes de las mezquitas. Todo se detiene, y hombres y mujeres dedican media hora a honrar con sus plegarias a Mahoma.

Salud

El sistema de salud es administrado por la Autoridad Sanitaria en conjunto con el Ministerio de Salud. En todo el emirato hay clínicas de atención primaria donde se brinda atención médica a toda la población, pero ese servicio sólo es gratuito para ciudadanos de Dubái. Los centros médicos más importantes son el Hospital de Dubái, el Hospital Rashid y el Hospital Latifa. Gracias a los avances en la construcción de hospitales, clínicas y escuelas de medicina, Dubái se ha convertido en el destino más visitado del turismo médico a nivel regional.

El personal médico en Dubái aumenta a un ritmo mayor que el de la población; en 2010 había 7.297 médicos. ElDubai Health City será el más grande de Medio Oriente e incluirá un campus de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.

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