Dujovne estrenó cargo de superministro con severo plan fiscal de garantía antidefault

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• EL FONDO MONETARIO ACEPTA, POR PRIMERA VEZ, EL ESQUEMA DE BANDAS CAMBIARIAS
Cómo fue el diseño criollo del nuevo esquema que asegura un tipo de cambio similar al de 2002. Aseguran que “no volverá a pasar” lo que se vivió en los últimos cuatro meses.

Nicolás Dujovne, como nuevo hombre fuerte de la economía argentina, le hizo una promesa virtual a Mauricio Macri: que para octubre del próximo año tendrá números fiscales, financieros y, quizá, hasta de cierto crecimiento del PBI, para el momento en que el Presidente se presente a su reelección. El ministro de Hacienda, que ahora también se manejará en coordinación supervisora con el Banco Central, está en estos días más confiado que nunca en que lo peor ya pasó y que, hacia delante, no se volverá a vivir la zozobra inaugurada a fines de abril. O, como aseguró un alto funcionario del remozado gabinete económico, "no volverá a pasar lo que se vivió en los últimos cuatro meses".

La principal hipótesis de optimismo con que se maneja ahora Dujovne y su equipo (incluyendo el Banco Central) es que la gran duda de los mercados locales e internacionales quedó despejada: Mauricio Macri no deberá enfrentar un escenario de default. Al menos en su primer mandato. Para un Gobierno que llegó a la Casa Rosada con el objetivo de relanzar el desarrollo económico del país, el peligro cierto al que se había llegado hacia fines de julio (que en 2019 haya que anunciar que el país no podía hacer frente a sus compromisos de deuda por falta de financiamiento externo), la garantía de despeje del default no es algo menor. El plan de desprendimiento de dólares por parte del FMI (ver nota página 2) le garantiza a Macri que hasta diciembre del próximo año los compromisos están asegurados y que, aunque no haya dinero en los mercados internacionales de créditos para el país, la Argentina podrá prescindir de este rechazo. Lo que luego suceda en 2020 será un próximo capítulo a discutir. Y un tema que deberá debatir Macri con el candidato que lo termine enfrentando en un eventual balotaje.

El segundo factor de optimismo es que la "tormenta" de los últimos meses produjo algunos efectos positivos en su devastación. En especial los precios relativos más actualizados que los que la economía mostraba en abril, cuando comenzó la lluvia que luego derivó en la tormenta. La visión de los técnicos del oficialismo es que, ahora sí, el tipo de cambio está actualizado; y que, en general, los valores del mercado de capitales están ya lo suficientemente baratos como para pensar en una etapa de mayor estabilidad.

Con este criterio es que el equipo que comanda Dujovne ideó el esquema de bandas cambiarias de entre 34 y 44 pesos. Juran desde el Palacio de Hacienda que este esquema de "zona de no intervención" fue diseñado 100% en Buenos Aires, y que las huestes de Christine Lagarde sólo discutieron su eficacia. Se habla de la aplicación de una solución convincente y que apunte a la defensa del bien más preciado que tiene la política monetaria, al menos hasta que se confirme que la búsqueda del déficit cero es algo serio y con compromiso político efectivo. La defensa técnica de la elección de los extremos de las bandas también tiene su explicación. Los 44 pesos de máxima, a partir de la cual el BCRA debería intervenir con las subastas de 150 millones de tope diario, fue pensada sobre la base del ejemplo de un cuadro econométrico tomando las cotizaciones del dólar de 2002. Esto es, el precio de la divisa luego de la salida traumática de la convertibilidad. Para los técnicos que pensaron y diseñaron este esquema de bandas, y que en definitiva fue lo que eyectó a Luis Caputo del BCRA, los 44 pesos de tope es el mismo nivel de aquellos años de crisis. Pero que a diferencia de aquellos tiempos de salida del uno a uno, los números actuales de la economía argentina son más sólidos y con mejores términos de intercambio.

Ante la duda sobre si alcanzarán los 150 millones de dólares diarios de tope para defender la banda máxima, también hay optimismo. El cálculo es que si se proyectan hasta fin de año, la oferta con que cuenta el Gobierno para sostener la banda supera los u$s9.000 millones, un número imposible de enfrentar por las eventuales fuerzas especulativas de demanda de divisas.

Lo importante, afirman en el Palacio de Hacienda, es que desde el FMI se confíe en que se puede aplicar este diseño criollo de bandas cambiarias; un mecanismo históricamente rechazado desde el organismo financiero internacional, pero que, dadas las circunstancias, será aceptado para esta experiencia argentina. Batallaron los negociadores argentinos con una máxima que siempre complicó las discusiones con los técnicos del FMI: por qué en este país, cuando el precio del dólar sube y se encarece, aumenta la demanda de ese bien. Para Lagarde y compañía sigue siendo un fenómeno incomprensible.

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