14 de agosto 2012 - 00:00

Echale la culpa a Japón

Echale la culpa a Japón
No está mal... los ingeniosos buscadores de estímulos, positivos o adversos, ayer desempolvaron un nombre que hacía rato no revistaba en el listado de los "motivos".

Al parecer, hallar el inicio desvaído -y bajista en buena medida- de los índices globales es por "culpa" de los japoneses. Apareciendo súbitamente entre las nubes, como en el ataque a Pearl Harbor, un índice netamente recesivo de su segundo trimestre económico lanzó proyectiles sobre la totalidad de los mercados. Atribuido por Japón a la drástica caída de exportaciones, esto -en verdad- trae atado el estado recesivo de los demás países. Pero quedó todo en la primera imagen, japoneses con pobres números, indicadores bursátiles enflaquecidos. El Dow Jones con un 0,3% de descenso, cortando otra insólita seguidilla alcista, los europeos en porcentuales parecidos, armando un lunes descolorido.

Lo del Merval corre por cuerda separada, con perfiles propios, casi impresentables. Primero, porque se anotó con una suba que lo elevó a 2.430 puntos y sumando el 0,8% de ganancia. Sin avales en absoluto, con diferencias de 34 alzas, por 40 en baja, lo más cómico -y no le cabe otro calificativo-, con apenas $ 17 millones de efectivo en acciones (menos del 2% de los totales del día). Viendo que los Cedear se movieron con $ 47 millones, en una composición grotesca de las variables del día. Dejando a salvo a G. Galicia, nave madrina, con ayuda de los papeles con olor a petróleo, las 12 del Merval dibujaron un aumento en un desierto de órdenes (como si la audiencia de subtes hubiera impedido la oferta y -en especial- demanda, poder operar). La Bolsa, chiste.

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