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Echegaray auditor, punto de fricción entre PRO y la Corte
Ricardo Lorenzetti, Ricardo Echegaray y Daniel Angelici
La política judicial del Gobierno evidencia cada día que pasa una conducción colegiada pero desarticulada en las prácticas con diferentes actores y objetivos.
Echegaray es una figura cuanto menos incómoda para la Corte. En 2013 en plena guerra con el Gobierno kirchnerista por la reforma judicial, el entonces jefe de la AFIP formuló una denuncia contra Ricardo Lorenzetti y su familia. El justice recibió un blindaje instantáneo por parte del máximo tribunal de siete miembros (el único que no firmó la acordada de respaldo fue Carlos Fayt) que luego devino en una causa judicial contra Echegaray que llegó a su fin recientemente en los tribunales de Comodoro Py.
Al kirchnerismo ultra le entusiasma la idea de que Echegaray audite las finanzas de la Corte desde su nuevo destino, algo que está estipulado por un acuerdo firmado años atrás. La obsesión histórica de ese sector es el fondo de ahorros de la Corte que, según afirmaba Carlos Zannini semanas atrás, actualmente oscilaría los $ 10 mil millones. Un dinero con representaciones diferentes porque para Lorenzetti es el símbolo de una administración prolija y eficiente mientras que para el kirchnerismo es otro ring de contienda política (lo cual sirve como vehículo para entender sus múltiples traspiés en la arena judicial, especialmente en la última administración).
El ascenso del exjefe de la AFIP interesa también a sectores del oficialismo que se inclinan por una confrontación con la Corte. Entornistas con acceso VIP y funcionarios del gabinete convencidos de que el desarme de la legislación kirchnerista también requiere de una suerte de refundación en las alturas del cuarto piso. Esta tendencia tiene, desde ya, un sostén permanente en sectores del empresariado disgustados con elementos de la jurisprudencia reciente como el fallo sobre el contrato del Estado con Chevron por Vaca Muerta o la sentencia a favor de la ley de medios (hay inquinas que no caducan).
Los tres argumentos que privilegian estos emisarios son el frustrado ascenso del ticket Rosatti-Rosenkrantz a la Corte, la suspensión de la jura de Pablo Tonelli para la Magistratura (alegan que a la hora exacta del trámite no había notificación) y el delay para asumir el control de la oficina de escuchas judiciales. Desde el equipo económico agregan el contexto en el cual se conoció el fallo sobre coparticipación con los estados provinciales.
De este modo el desembarco de Echegaray como auditor jefe entusiasma al peronismo pero también implica una oportunidad para el macrismo del Congreso porque allí estiman que es una prenda de buena fe para que el peronismo del Senado acepte validar la promoción de Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti.
Es un movimiento de doble via (cubrir la AGN y cubrir la Corte) con un fin idéntico: imprimir un estilo propio como demostración inicial de poder.
En paralelo a estas escaramuzas se suceden situaciones desagradables como la manifestación que se improvisó ayer para reclamar contra Elena Highton de Nolasco por los ascensos que promovió recientemente en la Corte o una pintada acusadora que apareció en la ciudad santafecina de Rafaela, de donde es oriundo Lorenzetti.
Postales, que no tienen precedentes y que en las últimas horas generaban incluso rechazo en la figura de Elisa Carrió que es una adversaria permanente del presidente de la Corte. De hecho, Carrió impulsó una acción para que Echegaray no asuma en la AGN (ver recuadro).
Un nuevo síntoma de la amplia gama de ideas y conceptos que conviven en la liga Cambiemos. Aún así debe reconocerse: en pleno furor de DNU, Carrió se mantuvo en silencio absoluto y en el caso de las designaciones de Rosatti y Rosenkrantz se refugió en las playas del este.
El próximo tema que promete emociones es el traspaso casi inminente de la justicia nacional que ejerce en la Capital a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando se concrete (primer semestre del año) las acciones del boquense Daniel Angelici - negociador judicial del PRO - cotizaran en alza porque toda esa estructura dependerá de la Magistratura porteña donde Angelici pisa fuerte.
Como era de esperar, esto no agrada a parte de los jueces nacionales que ven este proceso como una especie de degradación y que así ya lo han manifestado, en algunas incursiones al cuarto piso.


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