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EE.UU. corrige su relato: Bin Laden no estaba armado, pero se resistió
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, fue ayer el encargado de enmendar aspectos importantes de la versión oficial sobre la muerte de Osama bin Laden. Algunas dudas aplacan la euforia en Estados Unidos.
Al cierre de esta edición, la Casa Blanca no había decidido si mostrar las fotos del cadáver de Bin Laden con el fin de desactivar las dudas que se expresaban crecientemente, por ejemplo, en la web.
La versión oficial del gobierno de EE.UU. es que las imágenes son «truculentas» y que pueden generar reacciones entre fanáticos.
El vocero de Barack Obama, Jay Carney, informó que cuando entró el comando estadounidense en el complejo amurallado en que se encontraba Bin Laden, en la localidad paquistaní de Abotabad, en las cercanías de Islamabad, donde se encontraba «Gerónimo», el nombre en clave que se le había asignado al terrorista más buscado del mundo, Bin Laden «presentó resistencia».
«El personal estadounidense en el lugar actuó con la mayor profesionalidad y lo abatió en la operación por la resistencia que opuso», narró Carney.
Sin embargo, en el momento de ser alcanzado (en la frente y en el pecho), Bin Laden «no estaba armado». «Se puede oponer resistencia sin estar armado», puntualizó.
Una de sus esposas se abalanzó contra uno de los comandos, que le disparó en uno de los gemelos. Aunque quedó herida, no murió, como había informado inicialmente el asesor de la Casa Blanca para la lucha antiterrorista John Brennan.
La mujer tampoco fue utilizada como escudo humano por el exjefe de Al Qaeda, en otro viraje de la versión oficial.
Otros muertos
Una alta fuente de los servicios secretos de Pakistán (ISI) expresó que la mujer, una presunta hija de 12 o 13 años y «entre ocho y nueve menores» están bajo el poder del Gobierno de Islamabad. Junto con el cadáver de Bin Laden, el cuerpo de elite Navy Seals se habría llevado otro cuerpo, indicó el vocero paquistaní.
El agente precisó que los comandos de EE.UU. mataron a otras cuatro personas y que otra decena de detenidos serán interrogados y a continuación entregados «a su país de origen».
El cuerpo de Bin Laden fue trasladado al portaaviones estadounidense Carl Vinson, en el mar Arábigo, donde fue lavado, envuelto en un sudario blanco -como estipulan las costumbres islámicas- y arrojado al mar tras recitar plegarias en inglés y árabe.
Así las cosas, la Casa Blanca dijo que sopesa publicar fotografías del cuerpo de Bin Laden, aunque admitió que tiene en cuenta el efecto «incendiario» que podrían tener esas imágenes, muy «truculentas».
Carney, quien pidió a los medios ser «pacientes», indicó que «estamos revisando la situación y tomaremos la decisión apropiada».
Estas explicaciones no logran contener la demanda de mayores precisiones. Las dudas recorren el mundo y hasta los familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 también han reclamado la foto en declaraciones a medios norteamericanos, con el argumento de que los ayudará a dar vuelta la página.
Afirmaciones prematuras
Por su parte, Zabibullah Mijahidun, vocero de los talibanes afganos, dijo que, «dado que los estadounidenses no produjeron ninguna prueba aceptable para sostener su anuncio, y dado que los estrechos colaboradores no confirmaron ni desmintieron su muerte, el Emirato Islámico considera prematura cualquier afirmación al respecto».
Según fuentes del Pentágono, la Casa Blanca cuenta con tres series de documentos gráficos: fotografías del cuerpo, videos de la ceremonia en que se echó el cadáver al mar desde el portaaviones Carl Vinson e imágenes del interior de la residencia.
Sobre el grado de seguridad del que goza EE.UU. hoy, en una entrevista concedida a la revista Time, el director de la CIA y futuro jefe del Pentágono, Leon Panetta, indicó que «estamos un poco más seguros, pero no creo que debamos engañarnos creyendo que al matar a Osama bin Laden hemos destruido a Al Qaeda».
Los servicios secretos ya se han puesto a analizar las pertenencias de Bin Laden. Entre ellas se han encontrado computadoras y diversos archivos.
Buscan también establecer cómo fue posible que Bin Laden y su familia se ocultaran durante tanto tiempo, al parecer desde 2005, en ese complejo sin que nadie se diera cuenta.
En este sentido, Carney defendió el papel paquistaní, un país «aliado clave en la lucha contra el terrorismo». La relación bilateral, agregó, es «complicada pero importante».
Lo que se va configurando es que la localización de Bin Laden en Abotabad fue gracias a una multiplicidad de pistas. A la admisión de que algunas fuentes «confesaron» bajo tortura (ver aparte), presuntamente en Guantánamo, se sumó ayer que un funcionario de la Dirección Nacional de Seguridad (NDS) que pidió anonimato afirmó que «la casa donde Osama bin Laden murió fue señalada por primera vez por los servicios secretos afganos». Según él, agentes afganos que trabajaban desde el campo de refugiados de Haripur, cerca de Abotabad, vieron «movimientos sospechosos en torno a la casa».
En tanto, Brennan aseguró que EE.UU. está tras los pasos del egipcio Ayman al Zawahiri, presunto sucesor de Bin Laden. «No voy a decir en qué país está», dijo Brennan.
Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero


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