24 de junio 2009 - 00:00

EE.UU.: crítica despiadada con el último Allen

Woody Allen dirige a Evan Rachel Wood en «Todo funciona» («Whatever Works»), película sobre la que The Wall Street Journal dijo: «Nada funciona».
Woody Allen dirige a Evan Rachel Wood en «Todo funciona» («Whatever Works»), película sobre la que The Wall Street Journal dijo: «Nada funciona».
Los Ángeles - Hace dos décadas, poco más o menos, Woody Allen soñaba con realizar, pasados los 70 años, una película dramática a la altura de «El Rey Lear». A juzgar por las críticas de su último film «Whatever Works» («Todo funciona»), no sólo ha perdido de vista esa idea, sino que insiste --y sin los mejores resultados-- en lo de siempre: el hombre de edad que seduce a una muchacha joven. Claro, ya no como en «Manhattan» (cuando el protagonista, él mismo, sólo era cuarentón), sino que ahora son 40 años la diferencia que hay en la pareja.

En el film, estrenado el pasado viernes en EE.UU., el intelectual setentón Boris Yelnikoff (Larry David ) es un neoyorquino excéntrico que decide abandonar su estilo de vida burgués para empezar una existencia bohemia. Conoce a una muchacha sureña (Evan Rachel Wood) de la que se enamora y con quien decide casarse pese a la diferencia de edad. Su filosofía es «la vida es breve, y más vale disfrutarla al máximo». Como se ve, algo diferente de «El rey Lear».

«Todo funciona» representa su retorno a Nueva York, luego de haber filmado tres películas en Inglaterra y una en España. Hay algo que mantiene: la periodicidad de un film al año. Pero la crítica norteamericana en general --mucho más que otras veces-- ha sido despiadada: «'Todo funciona' es una de las películas menos interesantes de Woody Allen» -escribió Claudia Puig en «USA Today»-. «Una auténtica desilusión después de la elegante 'Vicky Cristina Barcelona': así como aquella era interesante, esta es desastrosa».

A.O. Scott, en «The New York Times», apuntó: «La imaginación del señor Allen volvió a Manhattan después de varios años en el exterior, y se le advierte un fuerte jet lag». Lou Lumenick, en «The New York Post» subraya: «Woody Allen volvió a Nueva York después de cuatro años, y a pesar de que conoce bien el ambiente, los resultados no tienen nada que ver con su pasado cinematográfico». Joe Morgenstern, en «The Wall Street Journal», es sintético: «En 'Todo funciona', nada funciona».

Fueron varios los que criticaron la elección del setentón Larry David. Kenneth Turan, en «The Los Angeles Times», dijo: «No se comprende. Es un papel que al mismo Allen le hubiese sentado perfecto». Allen defendió varias veces la elección de su protagonista diciendo: «Larry es capaz de manejar muy bien el humor sarcástico. Groucho Marx tenía la misma capacidad: el público se sentía ofendido si Groucho no se ponía a insultarlos de verdad. Con Larry ocurre lo mismo. En cambio, si hubiese sido yo quien interpretara el papel, no me habría salido tan malvado».

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