5 de agosto 2015 - 00:00

EE.UU. define a su mayor enemigo: ¿Al Qaeda o el Estado Islámico?

 Washington - Las más altas autoridades de Estados Unidos en materia de seguridad interior y exterior analizan en estos días cuál es la mayor amenaza para el país: la red Al Qaeda o los yihadistas de Estado Islámico, una definición crucial a la hora del manejo de presupuestos.

Los jefes de inteligencia, contraterrorismo e incluso los encargados de la aplicación de la ley en Estados Unidos están divididos en sus opiniones, pero el tema es de suma importancia, ya que implica la asignación de miles de millones de dólares en financiación, la asignación de miles de agentes federales, soldados, y de los recursos y los analistas de inteligencia.

Así lo informó ayer el periódico The New York Times, que señaló que para los altos funcionarios de Estados Unidos no es una discusión clara, porque en muchos casos las dos amenazas se superponen.

Sin embargo, el FBI y el Departamento de Justicia y la seguridad interna parecen más preocupados por el Estado Islámico, mientras que los pensantes del Pentágono, las agencias de inteligencia y el Centro Nacional contra el Terrorismo ven con mayor temor a Al Qaeda y, en particular, a sus operaciones en el extranjero. La Casa Blanca, por su parte, parece más alarmada teniendo en cuenta el avance geográfico y el incremento de las actividades del Estado Islámico.

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No se espera una respuesta en breve, pero, con toda probabilidad, el tema se convertirá rápidamente en uno de los buques insignia de los candidatos a la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 2016.

La semana pasada, el director del FBI, James Comey, afirmó ante una audiencia reunida en el Foro de Seguridad de Aspen que los esfuerzos del grupo Estado Islámico para inspirar a estadounidenses a cometer actos violentos en su país se convirtieron en una mayor amenaza terrorista para Estados Unidos que un ataque externo de Al Qaeda.

Asimismo, se refirió al caso de Muhamed Yousef Abdulaziz, el joven que mató a cinco militares en una base de Tennessee a mediados de julio. Los familiares del perpetrador dijeron que tenía antecedentes de depresión y de consumo de drogas. Comey señaló que "la gente a la que el Estado Islámico está tratando de llegar son personas que Al-Qaeda nunca usaría como operadores, porque con frecuencia son drogadictos inestables y problemáticos". En ese sentido, ante la pregunta sobre si la amenaza del Estado Islámico había eclipsado la de la organización rival que atacó a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, Comey respondió: "Sí.

Agencias ANSA y DPA

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