“EE.UU. emergerá más fuerte que antes”, dijo Obama, pese a todo

Edición Impresa

Washington - Tras un mes agobiante por una catarata de datos económicos que ensombrecieron el inicio de su gestión y algunos percances políticos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, buscó ayer recuperar el optimismo en un discurso solemne ofrecido ante ambas cámaras parlamentarias.
«Esta noche quiero que todos los estadounidenses sepan esto: nos reconstruiremos, nos recuperaremos y Estados Unidos emergerá más fuerte que antes», aseguró Obama ante los legisladores republicanos y demócratas, que lo aplaudieron en reiteradas oportunidades.
Obama, que se dirigía al Congreso al cierre de esta edición, trazó líneas centrales de su Gobierno, en un discurso que hizo las veces del tradicional pronunciamiento sobre el «estado de la Unión» que formulan los presidentes estadounidenses excepto en el año del inicio del mandato.
«El peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación», afirmó un Obama que buscó recuperar el talento de orador que lo llevó a la Presidencia. No obstante, el mandatario demócrata reconoció que la economía estadounidense está «debilitada» y la confianza de los ciudadanos «sacudida».
Buscando reconstruir el mansillado ego de la población, Obama dijo que los estadounidenses son «la gente que más duro trabaja de la Tierra», una de muchas cualidades que «hicieron a Estados Unidos la mayor fuerza de progreso y prosperidad en la historia de la humanidad».
«Lo que se requiere ahora es que este país empuje junto, se enfrente directamente a los desafíos que afrontamos, y que asumamos la responsabilidad de nuestro futuro una vez más», arengó Obama.
El mandatario también abordó el sensible tema del seguro de salud. Confirmó que se apresta a lanzar un ambicioso programa para que la cobertura sanitaria alcance a los 46 millones de estadounidenses que carecen de ella, pese a los onerosos gastos estatales en la materia que no dan resultado.
EE.UU. vivió este primer mes de mandato en estado de zozobra y ansiedad por la crisis económica que perfora todos los sectores, y que según el propio Obama, significa el mayor desafío para el país desde la Segunda Guerra Mundial.
En el discurso que comenzó a las 21 (medianoche de la Argentina), el presidente esta- dounidense buscó sonar especialmente contundente ante la Cámara de Representantes y el Senado, luego de las dificultades y condicionamientos que afrontó su Gobierno para obtener la aprobación del plan de estímulo a la economía por u$s 787.000 millones.
El discurso de anoche era el más esperado desde la asunción presidencial, el 20 de enero pasado, cuando habló ante una multitud inédita congregada en el parque National Mall de Washington DC. Desde entonces, al compás de las complicadas negociaciones del Congreso y de las deprimentes informaciones económicas, Obama lució serio en cada oportunidad en que fue visto en público. Atrás quedaron los lemas de campaña como «Sí, podemos» o «No drama Obama», cambiados por un mensaje más sobrio sobre la dureza de la crisis y la perspectiva de que lo peor está por venir.
En el plano exterior, asesores del mandatario anticiparon que el foco de los próximos meses estará puesto en Afganistán, hacia donde el Pentágono se apresta a incrementar el número de tropas. En cambio, el plan para Irak prevé el retiro total de los 142.000 efectivos allí apostados en un lapso de 19 meses.
En cuanto a Irán, cuyo presidente, el islamista Mahmud Ahmadineyad, lleva a cabo una agresiva política nuclear que busca evitar el monitoreo internacional, el mandatario demócrata apostará a la diplomacia, contrariamente a la política de George W. Bush, que en algún momento elucubró la opción militar, dejada de lado ante las dificultades en Irak. El inicio del mandato de Obama no estuvo exento de problemas políticos, como polémicas designaciones de funcionarios.

Dejá tu comentario