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EE.UU. lanza una campaña mundial para aislar más al régimen iraní
El guía espiritual y autoridad máxima del régimen iraní, ayatolá Alí Jamenei, se dio ayer un baño de multitudes en la ciudad de Kermansha. La tensión entre Teherán y Occidente alcanza un pico peligroso.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó el martes la acusación contra dos iraníes, el detenido Manssor Arbabsiar, y Gholam Shakuri, señalado como miembro de Al Quds, el cuerpo de elite de los Guardianes de la Revolución. La denuncia es por conspirar para matar al embajador saudita Adel al Jubeir en Washington, para lo que contactaron en México a un presunto miembro del cartel de Los Zetas, que en realidad era un agente encubierto estadounidense.
La supuesta amenaza incluía un plan para detonar una bomba en un restorán que el diplomático frecuentaba. Al respecto, anoche se comunicó Obama con el rey Abdulá de Arabia Saudita para analizar la amenaza.
La Secretaría del Tesoro norteamericana anunció castigos financieros contra la aerolínea iraní Mahan Air, la cual habría trasladado a los agentes relacionados con el complot.
«Se trata de un acto atroz, del que los iraníes tendrán que rendir cuentas» y «asumir las consecuencias», dijo el vicepresidente Joseph Biden a la cadena ABC.
Por su parte, tras ser preguntado sobre si Estados Unidos había descartado acciones militares, el portavoz del Pentágono, John Kirby, respondió: «Sólo el presidente tiene el poder de usar o no su Ejército». «Esto se está tratando a través del Departamento de Justicia. Es apropiado en este caso», agregó.
«El objetivo por ahora es seguir imponiendo una presión financiera y diplomática sobre los iraníes», declaró otro vocero del Pentágono, George Little.
Objetivo
El vicepresidente estadounidense añadió que lo primero que su Gobierno está haciendo es asegurarse de que «todo el mundo y todas las capitales del mundo entiendan lo que los iraníes tenían en mente».
En la misma línea, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, calificó el presunto intento iraní de «peligrosa escalada del uso de la violencia política y apoyo del terrorismo de larga data por parte del Gobierno iraní», en el marco de un encuentro organizado por el Center of American Progress. El aparente complot es «una flagrante violación de la ley internacional y estadounidense», y citó, al estar involucrado como objetivo un embajador, la convención relativa a la Protección y el Castigo de los Delitos contra Personas Internacionalmente Protegidas. «Hacemos un llamado a otras naciones a unirse a nosotros en la condena de esta amenaza a la paz y la seguridad internacionales», agregó.
El segundo de Clinton, Williams Burns, llamó a autoridades argentinas para informarles detalles de la trama (ver pág. 8), mientras en Nueva York, los diplomáticos estadounidenses iniciaron una serie de reuniones sobre este caso en el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, el senador demócrata y excandidato presidencial John Kerry dejó la puerta abierta a una represalia militar. «No creo que nada deba descartarse en este momento», dijo Kerry, quien preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Subyace en la denuncia la preocupación internacional por el programa nuclear iraní, que elude inspecciones internacionales, y que generó en la era de George W. Bush una hipótesis de represalia bélica, siempre latente.
Alarmas activadas
El caso atizó las alarmas encendidas por los republicanos sobre la amenaza terrorista de origen islamista. El plan «muestra una vez más que Irán ha establecido profundos lazos diplomáticos, militares y operaciones encubiertas en América Latina», afirmó el legislador republicano Connie Mack, jefe de la subcomisión para la región de la Cámara de Representantes. «Ahora enfrentamos una diferente insurgencia criminal, si es que no terrorista, en México», afirmó en un comunicado Mack.
Desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Alí-Akbar Salehi, dijo que el «montaje» presentado por Washington «es tan gracioso que no puede ser justificado ni siquiera a un niño». Coincidentemente, el portavoz del Ministerio del Exterior iraní, Ramin Mehmanparast, estimó estar ante un «complot estadounidense y sionista».
La supuesta trama develada por el Departamento de Justicia generó dudas en expertos antiterroristas. «¿Por qué querría Irán asesinar al embajador saudita en Washington?», se preguntó la experta en temas iraníes Alireza Nader, del think tank estadounidense Rand Corp. El exagente de la CIA especializado en la región persa Robert Baer desmereció la denuncia: «El descuido en este caso hace ridícula cualquier suposición. Los Al Quds son mejor que eso. Si han notado tu presencia, ya estás muerto».
Agencias ANSA, Reuters, AFP, EFE y DPA, y Ámbito Financiero


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