Washington - En su primera semana en el cargo, Barack Obama no dejó lugar a dudas sobre cuál es su primer y principal objetivo como presidente de Estados Unidos en política exterior: normalizar las relaciones con el mundo árabe y asegurarle que su país no es un «enemigo». Así lo afirmó el lunes a la noche en una entrevista que concedió a la cadena de TV Al Arabiya.
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La conversación en sí, más allá incluso de su contenido, fue el último de una larga serie de gestos de acercamiento hacia el mundo árabe: tal y como resaltaron amargamente ayer las cadenas de televisión estadounidenses, el encuentro con la emisora con sede en Dubai fue la primera entrevista televisiva que Obama concede desde que juró el cargo el 20 de enero (foto).
«Mi trabajo es comunicar al pueblo estadounidense que el mundo musulmán está lleno de gente extraordinaria que simplemente quiere vivir sus vidas y ver a sus hijos tener vidas mejores», dijo Obama durante la entrevista. Y «mi trabajo hacia el mundo musulmán es comunicarles que los estadounidenses no son sus enemigos», añadió.
«Mantengo el compromiso de dirigirme al mundo musulmán desde una capital islámica», dijo.
Con respecto al viaje de su enviado especial a Medio Oriente, George Mitchell, explicó que eso significa que «no vamos a esperar hasta el final de mi administración para afrontar la cuestión de la paz entre palestinos e israelíes». «Vamos a empezar ahora», aseguró Obama, quien reconoció que «puede tomar algún tiempo» avanzar con las negociaciones.
«Creo que es posible ver un Estado palestino», estimó el presidente norteamericano, pero «no puedo poner un marco temporal» para que ello se concrete.
El jefe de la Casa Blanca reiteró el apoyo norteamericano a Israel, lo calificó de «estrecho amigo» de Estados Unidos y señaló estar convencido de que la seguridad del Estado judío es de máxima importancia.
Gran parte de la entrevista estuvo dedicada al conflictoentre israelíes y palestinos, pero el reportero interrogó también a Obama sobre Irán, en particular el desarrollo de su programa nuclear.
«Vamos a asegurarnos que usaremos todas las herramientas en poder de Estados Unidos, incluyendo la diplomacia, en nuestra relación con Irán», indicó el mandatario.
Si bien destacó que, a juicio de Washington, «Irán actuó de maneras no conducentes hacia la paz y la prosperidad en la región», lanzando «amenazas contra Israel» y buscando «un arma nuclear que potencialmente puede activar una carrera armamentística» en Medio Oriente, dijo que «es importante» demostrar que Estados Unidos «está dispuesto a hablar» con las autoridades de Teherán.
Los gestos de la nueva administración comenzaron en la misma investidura, cuando Obama utilizó en la ceremonia su segundo nombre, Hussein, que tantos dolores de cabeza le causó durante la campaña electoral.
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