15 de diciembre 2009 - 00:00

EE.UU. y Brasil buscan superar sus diferencias

El jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Arturo Valenzuela, se reunió ayer con el asesor de la presidencia brasileña en política exterior, Marco Aurélio Garcia. Ambos intentaron poner paños fríos a una relación que arrastraba algunos entredichos.
El jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Arturo Valenzuela, se reunió ayer con el asesor de la presidencia brasileña en política exterior, Marco Aurélio Garcia. Ambos intentaron poner paños fríos a una relación que arrastraba algunos entredichos.
Brasilia - Después de un período de notorio distanciamiento, Brasil y Estados Unidos buscaron ayer acercar posiciones sobre la crisis de Honduras y la influencia iraní en Sudamérica, en el marco de un encuentro entre el asesor de Luiz Inácio Lula da Silva en temas internacionales, Marco Aurélio Garcia, y el jefe de la diplomacia estadounidense para la región, Arturo Valenzuela.

«Estoy muy impresionado» por las coincidencias «en aspectos fundamentales de las relaciones y los puntos de vista similares con relación a diversos asuntos», declaró el secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Asuntos Hemisféricos en el inicio de una gira que también hoy lo traerá a Argentina. En Buenos Aires se reunirá con el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y otros miembros del gobierno. Luego partirá a Uruguay y Paraguay.

Valenzuela se reunió ayer en Brasilia con Garcia; con el viceministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota; y con el ministro de Defensa, Nelson Jobim.

La cita con Garcia fue la más densa desde el punto de vista político y, según el propio asesor, fueron repasados en un ambiente «cordialísimo» todos los asuntos candentes de América Latina, así como otros relacionados con Medio Oriente.

García declaró que la situación en Honduras fue la que más tiempo ocupó en la reunión y afirmó que, pese a las discrepancias en torno a las elecciones ganadas por Porfirio Lobo el 29 de noviembre último, que Brasil no ha reconocido, existen visiones similares de la crisis.

Según el asesor, Brasil y Estados Unidos coinciden en que Manuel Zelaya continúa siendo el presidente legítimo de Honduras, en que el gobernante de facto, Roberto Micheletti, «debe partir», y en que los comicios ganados por Lobo no bastan para superar la crisis.

Valenzuela reiteró a medios brasileños que, según la visión de la Casa Blanca, la solución depende de varios pasos, que comienzan con la formación de un Gobierno de «unidad nacional» presidido por Lobo a partir de que tome posesión del cargo, el 27 de enero.

Otro paso sería la definición de la situación de Zelaya, en torno a quien coincidió con García que «es importante» que obtenga un salvoconducto para abandonar la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde está alojado desde el 21 de setiembre.

Según Valenzuela, es necesario que quede claro que «nada» justifica un golpe de Estado y que «no puede haber disculpas para la ruptura del orden democrático».

En ese marco, Garcia explicó que «la preocupación» de Estados Unidos y Brasil «es la misma», en el sentido de que «el episodio hondureño no puede ser un precedente que desestabilice a América Latina y particularmente a Centroamérica», una región en la que los «procesos democráticos son más recientes».

Otro asunto discutido por Valenzuela y Garcia fue la discordia que generó en la región el acuerdo que le permitirá a EE.UU. la utilización de bases militares en suelo colombiano para colaborar en la lucha contra las guerrillas y el narcotráfico.

Garcia reiteró la «impresión» de Brasil de que la presencia de tropas ajenas a la región «no es un factor positivo». Valenzuela, por su parte, aseguró que su Gobierno ofreció a la región una garantía de no invasión a través de una carta firmada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y por el secretario de Defensa, Robert Gates.

«El envío de la carta a todos los cancilleres y ministros de Defensa de los países sudamericanos se extendió también al presidente de Ecuador, Rafael Correa, titular pro témpore de la Unión Sudamericana de Naciones», dijo.

Garcia y Valenzuela también discutieron el tema Irán, que generó polémicas debido a la recepción que Lula da Silva hizo al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, el mes pasado.

El asesor de Lula explicó que Brasil sólo pretende ayudar a la búsqueda de la paz en Medio Oriente y a que Irán «tenga un papel positivo» y «se someta a las normas internacionales con respecto al uso pacífico de la energía atómica».

La explicación pareció satisfacer a Valenzuela, quien dijo que Estados Unidos le da «la bienvenida al hecho de que Brasil le haga entender a Irán que es importante cumplir con las determinaciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica» (AIEA).

Sobre el acercamiento incluso comercial que busca el Gobierno de Lula con Irán, el funcionario estadounidense apuntó que «Brasil tiene derecho a tener relaciones con quien quiera, pues es un país soberano».

El acercamiento de algunos países de la región a Irán mereció días atrás una severa advertencia de Hillary Clinton (ver nota aparte).

«Sólo podemos decir que es una idea realmente mala para los países involucrados», dijo en velada referencia a Venezuela, Bolivia y Brasil. «Irán es el mayor partidario, promotor y exportador de terrorismo en el mundo de hoy. Si hay personas que quieren coquetear con Irán, deberían saber qué consecuencias podría haber para ellos. Esperamos que lo piensen dos veces», dijo.

Agencias EFE, DPA, ANSA y AFP

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