1 de diciembre 2015 - 00:00

EE.UU. y China dan señales para un acuerdo climático

Los presidentes Barack Obama y Xi Jinping reafirmaron su consenso para que el acuerdo contra el cambio climático  no sea tan exigente con sus países, los dos principales emisores de gases contaminantes.
Los presidentes Barack Obama y Xi Jinping reafirmaron su consenso para que el acuerdo contra el cambio climático no sea tan exigente con sus países, los dos principales emisores de gases contaminantes.
 P arís - Los líderes de las dos mayores potencias mundiales, el estadounidense Barack Obama y el chino Xi Jinping, dejaron ayer patente su intención de trabajar juntos durante la cumbre climática de París para lograr un acuerdo que logre reducir las emisiones, pero que también respete sus preocupaciones.

Obama y Xi procuraron dejar clara la sintonía que comparten en cuestiones clave de cara a las negociaciones que tratarán de culminar, la semana próxima, en un acuerdo global que logre contener el cambio climático, con un encuentro bilateral previo al inicio formal de la cumbre, conocida como COP21, que buscará limitar a un máximo de 2º C el calentamiento del planeta con relación a la media de la era preindustrial.

Xi abogó ante Obama por que China y Estados Unidos "se asocien el uno con el otro para ayudar a que la conferencia climática logre los objetivos esperados" y que cooperen en beneficio mutuo. Y ambos mostraron su "determinación de trabajar juntos y con otros para lograr un ambicioso y exitoso resultado" en un comunicado conjunto.

Este gesto sigue la estela del anuncio conjunto que ambos mandatarios hicieron en noviembre de 2014, cuando mostraron un inédito frente común en favor de la lucha contra el cambio climático, aunque con medidas lejos de ser uniformes.

Esta alianza crea recelos entre otros socios, como la Unión Europea (UE), que tradicionalmente ejerce el liderazgo mundial en la promoción de políticas climáticas y quiere que ambos países sean realmente ambiciosos, asuman compromisos reales y sean transparentes en sus acciones. La implicación de China y Estados Unidos es fundamental para alcanzar un verdadero acuerdo mundial.

"Vine aquí personalmente para decir que Estados Unidos no solo reconoce su papel en la creación de este problema, sino que asume su responsabilidad de hacer algo", afirmó Obama en el discurso que pronunció ante los líderes.

El presidente estadounidense, en cambio, eludió entrar en la cuestión de si este pacto debe o no ser vinculante -algo que demanda la comunidad internacional pero que Washington quiere eludir- y pidió que se tengan en cuenta las diferencias que separan a cada Estado.

China, el mayor emisor mundial de dióxido de carbono (CO2), también quiere asegurarse de que se le concede el margen suficiente para aplicar las soluciones que considere más apropiadas a su situación. "Hace falta que en París rechacemos las visiones estrechas y llamemos a todos los países, en particular a los que están en desarrollo, a asumir su responsabilidad para lograr una solución que nos beneficie a todos", dijo Xi quien pidió, además, que no se prive a las naciones emergentes "de la necesidad legítima que tienen de hacer retroceder la pobreza".

Las demandas chinas llevaron a algunos socios a insistir en la necesidad de que se establezca un método para valorar los esfuerzos que sea realmente comparable, y Obama recordó ayer a Xi que es fundamental aumentar la transparencia para reforzar la confianza.

Los discursos de ayer confirmaron la variedad de enfoques entre el mundo industrializado y los países en desarrollo.

El ecuatoriano Rafael Correa propuso crear una "corte internacional de justicia ambiental" para sancionar los "atentados" contra la naturaleza. "Si continuamos con el camino trazado por el capitalismo, estamos condenados a desaparecer", declaró por su parte el boliviano Evo Morales. El vicepresidente argentino, Amado Boudou, defendió la necesidad de un pacto que permita que cada país escoger en qué sectores efectuar la reducción emisión de gases.

Por su parte, el papa Francisco en el vuelo de regreso a Roma tras su viaje a África advirtió que la cumbre sobre el clima que se celebra en París podría ser la última oportunidad de la humanidad para impedir un desastre medioambiental global. "No estoy seguro, pero puedo decirles que es 'ahora o nunca'", señaló. "Cada año empeoran los problemas. Estamos al límite. Si puedo usar una palabra fuerte, yo diría que estamos al borde del suicidio", subrayó.

La idea de reunir a los mandatarios al principio dio un impulso político a las negociaciones de la COP21 que se reanudarán a partir de hoy a nivel de expertos, antes de la recta final ministerial de la última semana destinada a concretar el acuerdo global.

Agencias EFE, AFP, Reuters,


DPA y ANSA

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