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Egipto: dejó 23 muertos choque entre cristianos y musulmanes
Policías y militares reprimieron una manifestación de cristianos coptos en El Cairo después de que se registraran graves refriegas con grupos musulmanes (izquierda). La mayoría de las víctimas son cristianas (derecha).
El primer ministro de facto, Esam Sharaf, instó a no ceder a los «llamados a la sedición» y dispuso el toque de queda en los barrios céntricos entre las 2 y las 7, hora local. Además de las 23 víctimas fatales -al menos tres de ellas, militares- el Ministerio de Salud informó que 174 personas resultaron heridas, algunas graves.
Choques
La marcha de los coptos en repudio a la demolición de un templo en Asuán, sur del país, desató choques con policías y militares en el barrio de Shubra, desde donde partió la manifestación.
En concreto, los coptos pedían la renuncia del gobernador de Asuán, Mostafá al Sayed, donde la semana pasada fue demolida una iglesia.
Los incidentes estallaron frente a la sede del canal de TV estatal, en el palacio Maspero, en cuyos alrededores continuaba la tensión anoche, al igual que en las inmediaciones del Hospital Copto, donde había enfrentamientos cuerpo a cuerpo.
«Me dirijo a todos los hermanos de la patria para que no cedan a los llamados a la sedición, eso es un fuego que quema todo y no hace diferencias entre nosotros», declaró Sharaf, quien convocó a un comité de emergencia.
Testigos afirmaron que a la salida del barrio de Shubra, epicentro de la minoría copta en El Cairo, la marcha fue atacada con bombas molotov, piedras y probablemente armas de fuego, que partieron de los «baltageya», es decir, matones a sueldo de los contrarrevolucionarios. El depuesto dictador Hosni Mubarak se presentó durante las tres décadas en las que gobernó como protector de la minoría cristiana que habita en Egipto desde el siglo I, pero muchos sospechan que subrepticiamente exacerbaba el conflicto para reafirmar su autoridad.
Contraversión
Según la versión de los coptos, ellos reaccionaron ante la agresión pero fueron rodeados por la Policía en circunstancias poco claras. Los agentes comenzaron a disparar al aire y lanzaron gases lacrimógenos.
Sin embargo, otras versiones de la prensa oficial indicaban que fueron los coptos quienes primero promovieron desórdenes. Según la agencia oficial MENA, la violencia comenzó «tras los disparos y lanzamiento de piedras de parte de los manifestantes coptos que marchaban hacia la oficina general de la televisión para protestar contra las tensiones relacionadas con una iglesia de Asuán».
Tanques
El copto Mithaq Tishad, de 39 años, explicó desde la habitación en la que reposaba junto a un herido de bala que un tanque le pasó por encima de la pierna y se la destrozó. «Mi hermano y yo estábamos en Maspero en una manifestación pacífica. No hemos hecho nada, simplemente llevábamos cruces. Empezaron a llegar los tanques, la gente empezó a correr, pero me caí y un tanque me pasó por encima de la pierna», relató.
Tras el inicio de los incidentes, cerca de 3.000 musulmanes y coptos se reunieron en la plaza Abdel Moein Ryad, al ingreso de la emblemática plaza Tahrir, en el sector del Museo Egipcio, para gritar consignas en favor de la unidad de los fieles de ambas religiones.
«Musulmanes y coptos, una sola mano», era uno de los eslóganes entonados desde los primeros días de la revolución iniciada el 25 de enero pasado.
Entre los coptos predomina la idea de que los militares que controlan el poder tras la renuncia de Mubarak en febrero pasado tienen un pacto con la Hermandad Musulmana, la fuerza política más estructurada de las que pueden participar de las elecciones que comenzarán el 28 de noviembre próximo.
Agencias ANSA, EFE, Reuters y AFP


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