21 de mayo 2010 - 00:26

Ejecutivos tardan hasta cinco meses en conseguir empleo

El lapso promedio que atraviesan los ejecutivos para reinsertarse en el mercado laboral pasó de tres meses a cinco meses en el último año, producto de la crisis internacional, pero también de la desconfianza de los empresarios para contratar personal a la luz de los crecientes costos laborales.

La información surge del estudio mensual que elabora la consultora Bruno Matarazzo y Asociados, una de las empresas que actúan en el mercado del «outplacement», el servicio de reeducación para la reinserción que dan muchas empresas (en especial las más grandes) a los ejecutivos de los que se desvinculan.

«Hace varios años el promedio para la reinserción era de tres meses, pero hoy comprobamos que se ha elevado a cinco. De todos modos, por charlas que solemos mantener con 'head hunters' (consultoras que buscan personal de alto nivel gerencial), nos enteramos de que en el último trimestre se han incrementado las búsquedas, pero no sabemos si se debe a una mayor demanda o simplemente a recambios en las cúpulas», afirma Norberto Icasatti, gerente general de Bruno Matarazzo, quien agrega que en el último año se consolidó una tendencia: el interés de las empresas por ejecutivos de entre 50 y 60 años. Explica el fenómeno en el hecho de que «las empresas hoy buscan no sólo el expertise en la actividad, sino también experiencia de vida, algo que un chico de 35 no puede ofrecer, por más masters en universidades internacionales que exhiba en su CV».

El estudio indica que en el máximo nivel la principal causa de la rotura del vínculo laboral es la categoría «reestructuración» (en el 62% de los casos), bajo la cual se engloban razones tan diversas como la venta de la unidad de negocios en la que trabajaba el profesional o el fin del «afecto societatis» entre el gerente y su superior inmediato.

La siguiente es «salida acordada», que también va desde los retiros voluntarios hasta la «invitación» por la empresa a que el ejecutivo decida finalizar su relación laboral, previo pago de un «severage package». En una ínfima minoría se aduce «traslado del cónyuge a otro punto geográfico».

Buena noticia

Cabe apuntar que el principal sector que ha echado mano a este servicio en el último año fue el petrolero; no es de extrañar: empresas del rubro han encarado fuertes reestructuraciones de sus mandos altos y medios.

Dado que muchas firmas han extendido este servicio (previsto originalmente sólo para los máximos niveles) a mandos medios y aun a algunas áreas de empleados administrativos, es interesante apuntar que el rubro «reestructuración» les pega mucho más a éstos que a los gerentes (77% y 87% de los despidos, respectivamente). La buena noticia es que les insume menos tiempo volver a trabajar: los mandos medios tardan un promedio de tres meses (contra los cinco de sus ex jefes) y a los empleados, cuatro meses.

En el promedio, los vínculos personales siguen siendo la principal fuente de reempleo, con un 55% de los casos; lo siguen la presentación espontánea en consultoras y empresas (17%), avisos (10%) y bolsas de trabajo (10%). La novedad es que un 7% de los «desplazados» ya encuentra un nuevo empleo a través de sitios de internet, algo desconocido hace un lustro.

También hay una abrumadora mayoría de casos (en los tres niveles) en que los desempleados se reinsertan en puestos de similar categoría al que perdieron, aunque no siempre en condiciones económicas comparables.

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