En los últimos tiempos, el Estado argentino viene consolidando una creciente participación en la economía, reflejada por un mayor gasto público en términos del PBI y sustentada con una presión tributaria también en niveles máximos y con crecientes rentas provenientes de organismos estatales. De cara a 2011, esta tendencia continuaría, estimándose que las necesidades de financiamiento nuevamente serán cubiertas con fondos excedentes del propio Estado, particularmente del BCRA y de la ANSES.
En relación con el cuadro financiero de 2011, se proyecta un marco macroeconómico en el cual los ingresos totales del Sector Público Nacional podrían crecer un 30% anual, mientras que por el lado del gasto, se considera un escenario intermedio, en el que el gasto público crece a un ritmo del 35% anual. Bajo estos supuestos, el superávit fiscal primario sería de un 0,6% del PBI (si se excluyeran las rentas de ANSES y BCRA, se llegaría a un déficit primario de -0,3% del PBI).
Considerando las obligaciones de deuda que se deben afrontar durante 2011 y las fuentes alternativas de financiamiento con las que se dispone actualmente (refinanciación de Letes, préstamo BNA, rentas de ANSES, BCRA), las necesidades netas de fondos rondarían los $ 5.000 millones (un 0,2% del PBI), cifra que no resulta significativa.
De este modo, el Gobierno tendría prácticamente asegurado el cierre financiero para el año en curso, volviendo a hacer uso de la renta de organismos estatales y de reservas del BCRA, bajo el supuesto de que el gasto crezca un 35% interanual.
Ahora bien, todo esquema de financiamiento tiene efectos económicos. En el caso del previsto para 2011, se pueden destacar las siguientes implicancias:
La principal fuente de financiamiento del gasto público nacional siguen siendo los recursos tributarios. En efecto, la presión tributaria efectiva nacional se mantendría este año en valores cercanos al 26%-27% del PBI.
Por segundo año consecutivo, se vuelve a recurrir al uso de reservas para el pago de servicios de deuda nominados en moneda extranjera. El Gobierno lo hace seguramente bajo la convicción de que se recuperarán durante el año a través de la compra de dólares por parte del BCRA.
Contabilizando los adelantos transitorios, las utilidades del BCRA y el faltante de dinero planteado, el sector público podría demandar la creación de dinero primario por un monto del orden de los $ 28.000 millones. En términos de la base monetaria con la que finalizó el año 2010, esta cifra significaría un 17% de incremento. En este caso sí hay creación de dinero, dependiendo el impacto final sobre los precios, del comportamiento del resto de las variables que constituyen el mercado monetario. Esta demanda generada por el sector público ha sido contemplada por el programa monetario del BCRA, independientemente de los números que allí se hayan estipulado. En síntesis, el financiamiento del Gobierno nacional estaría prácticamente asegurado para este año. La estructura elegida es similar a la que se viene teniendo, implicando la necesidad de seguir emitiendo dinero (continuando así con un factor más de creación monetaria) y manteniendo una elevada presión tributaria. La situación se complicaría en la medida que el gasto público creciera por encima del 35%. Habrá que seguir de cerca la evolución en los próximos meses, para ver qué tendencia es la que se consolida.
(*) Presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
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