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El 2o semestre se lleva todo (hasta suba de tasa de Fed)
La Fed se reunirá la semana próxima, martes 14 y miércoles 15, y sus miembros podrán discutir lo que quieran, pero no más que eso. Janet Yellen hablará hoy, sobre el filo del embargo que pesa antes de cada cónclave, y nos dará su visión actualizada. El viernes, la gobernadora Lael Brainard le ganó de mano: "Reconociendo que los indicadores del segundo trimestre son mixtos y todavía limitados, y que existe una incertidumbre importante de corto plazo, sería conveniente esperar hasta que los hechos nos den una mayor confianza". Su lógica de administración de riesgos es irrebatible. Sin embargo, es probable que Yellen trate de mantener vigente la llama de un retoque de tasas hacia fines de julio. Deberá entonces reconstruir un discurso que, a manera de provisorio apuntalamiento, relativice los contratiempos del empleo. Caso contrario, los mercados volverán a creer que el asunto se archiva, como mínimo, hasta diciembre (tras las elecciones presidenciales del 8 de noviembre).
¿Erró fiero la Fed? ¿No vio venir el parate laboral? ¿O se trata de un grosero defecto de medición? El informe ADP, que estima la dinámica privada a través del cómputo de las liquidaciones de salario efectivas, detectó 173 mil puestos nuevos en mayo (en leve alza con respecto a los 166 mil de abril). Si no fuera por evidencia como esta (por ejemplo, el nivel estable de los subsidios por desempleo) sonarían ya las alarmas de evacuación. No obstante, daño hubo. Todas las fuentes revelan una desaceleración en la creación de puestos de trabajo.
Wall Street interpretó que la Fed -al volver a poner en circulación la propuesta de un reajuste de tasas- sabía algún secreto que ella no había sido capaz de descifrar. ¿No es así? La Bolsa sorprendió al trepar a cuenta de una firmeza entrelíneas, ¿debería replegarse ahora que no se confirma? Las acciones sorprendieron de vuelta el viernes. Sufrieron la decepción inicial que trajo la noticia, pero se recuperaron casi por completo. El S&P 500 pisa el umbral de los 2100 puntos y no deja de acechar los máximos históricos (que distan apenas un 1,5%). Como si quisiera habitar en el mejor de los mundos, cualquiera sea éste.
¿Conocía la Fed algo más que lo que sabían todos? Sí. Acertó un pleno con el salto brusco del gasto de consumo que trepó el 1% en abril, como no lo había hecho en los últimos siete años. Por detrás fluye, hace meses, el aumento constante del ingreso disponible. Ahora bien, si la Fed se apuró con una suba de tasas tan pronto como en junio (o julio) es porque no tuvo en cuenta el freno abrupto del mercado de trabajo. Queda un ovillo por desentrañar. ¿El traspié laboral es un residuo del enfriamiento de la actividad de los dos últimos trimestres, un mero rezago? ¿O es un muro nuevo que cortará ingresos y abortará la incipiente recuperación? El tiempo lo dirá. Cargados ya con el enigma de la baja productividad a cuestas, lo sensato, como dice Brainard, es esperar la respuesta antes de ensayar cualquier intervención.

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