28 de septiembre 2015 - 00:14

El abrazo a China, la clave del viaje

 Nueva York - El Gobierno dio todas las muestras posibles en Nueva York para reforzar su alineación con China. Lo hizo a una semana del vencimiento del Boden 2015 por más de u$s 6.000 millones que deberán salir de reservas del Banco Central y con un minué diplomático con China en esta ciudad que puede leerse como parte de las señales para facilitar las condiciones de ese pago. Nada concluyente, ni el único camino que busca el Gobierno, pero una renovación del swap con China, hoy casi agotado en la ejecución del monto original, está en primer lugar dentro del cerrado horizonte de alternativas. Por eso el encuentro aquí con el presidente Xi Jinping pasó a ser un paso clave en la visita-despedida de la Presidente este año a la ONU.

Los gestos de Cristina de Kirchner ayer en Nueva York ayer fueron múltiples. La Presidente llegó a la ciudad modificando sus costumbres de los últimos años. Lo hizo un día antes, y con eso tuvo que pasar el fin de semana aquí, con un solo objetivo: participar de la cumbre de Líderes Mundiales sobre Igualdad de Género y Emponderamiento de la Mujer.

Esa reunión fue organizada por China, y dirigida por el propio Xi Jinping. Los chinos apuestan a esta señales de apertura al mundo y esta reunión sobre la mujer era el objetivo perfecto. A eso ayudó la mandataria: adelantó su llegada a Nueva York cuando no es habitual que los argentinos pasen el fin de semana en algunas de las cumbres paralelas que sesionan alrededor de la Asamblea General de la ONU. Ella misma reforzó el gesto con la frase inicial de su mensaje en esa cumbre: "Señor presidente de la República Popular China, Xi Jinping: nuestro reconocimiento y agradecimiento a su país y a su persona, si en cuya decisión y voluntad hubiera sido más que difícil realizar este encuentro de mujeres".

Reunión

En medio de esas sesiones hubo otro paso en el mismo sentido: una reunión a solas (obviamente que con traductores mediante) entre la Presidente y el chino. Las alternativas de ese encuentro breve, de no más de 15 minutos, que se armó en un salón contiguo a la cumbre sobre el "emponderamiento de la mujer", era el secreto mejor guardado ayer en la delegación en Nueva York.

De hecho, poco después de esa cumbre, la Presidente se reunió con Nicolás Maduro en una de las salas bilaterales del complejo de las Naciones Unidas. Ese encuentro fue totalmente distinto: participaron Axel Kicillof, Héctor Timerman, Carlos Zannini y Oscar Parrilli, es decir la comitiva completa de presidencia que vino a esta ciudad. Allí hubo ambiente festivo y anécdotas y menos clima de cumbre de Estados que la que pudo verse en la foto con Xi Jinping.

Nada de lo que sucede en esos encuentros bilaterales es absolutamente extraño al resto del Gobierno, pero esta vez hubo especial cuidado en los detalles. El antecedente más reciente a estos acercamientos con China que ayer perfeccionó la Presidente en persona es el viaje de funcionarios del Banco Central a China. El propósito declarado fue destrabar el uso directo de yuanes y pesos en la compensación de exportaciones e importaciones entre ambos países para bajar la presión sobre dólares de las reservas del Central. No es el único paso que se dio en esa visita.

Kicillof
reforzó por la tarde la postura con una gira paralela de reuniones para agradecer a los países que el 9 de septiembre pasado votaron junto con la Argentina la resolución estableciendo los puntos para garantizar la renegociación de deuda soberana. La cumbre y las dos bilaterales fueron las únicas actividades oficiales que tuvo ayer en Nueva York reforzando la idea que aterrizó con anticipación en la ciudad para cumplir con la convocatoria de China.

(*) Enviado especial a Nueva York