4 de febrero 2011 - 00:00

El Avispón Verde resucita en un film entretenido

Tras una primera parte hablada e indefinida entre la comedia irónica y el cine de superhéroes, «El Avispón Verde 3D» crece, tanto en estética como en ritmo, hasta un climax memorable.
Tras una primera parte hablada e indefinida entre la comedia irónica y el cine de superhéroes, «El Avispón Verde 3D» crece, tanto en estética como en ritmo, hasta un climax memorable.
«El Avispon Verde» (The Green Hornet, EE.UU., 2011, habl. en inglés) Dir.: M. Gondry. Int.: S. Rogen, J. Chou, C. Waltz, C. Diaz, E. James Olmos, E. Furlong.

Durante casi media película, esta resurrección del Avispón Verde parece un híbrido relativamente atractivo, que no se define entre la comedia irónica o el auténtico cine de superhéroes. La verdad, la primera media hora promete lo peor, aburriédose con escenas demasiado habladas que parten de la suposición de que la trama podría ser interesante. Por suerte, poco a poco, el publicitario Michel Gondry logra hacer foco y se decide por el tipo de película que quiere filmar. Y pronto todo el asunto crece, tanto en estética como en ritmo, hasta alcanzar un climax memorable (en uno de sus momentos culminantes incluye todo tipo de desmanes en la redacción de un diario más verde que amarillo), que obliga a recomendar este lunático entretenimiento que por momentos recuerda a la muy superior fábula heorica «Kick Ass»

Justamente, Gondry intenta explorar la mente enfermiza de este tipo de millonarios que creen que poniéndose un antifaz pueden deambular por ahí impartiendo justicia por mano propia, mientras enloquecen a sus criados orientales (por momentos, el cantante y actor taiwanés Joy Chou se roba la película, aunque difícilmente pueda empañar el recuerdo del Kato encarnado por Bruce Lee).

Es una pena que contando con tan buenos actores de reparto, Gondry no haya podido aprovecharlos bien, lo que se lamenta especialmente en el caso del talentoso Edward James Olmos. En cambio, Cameron Diaz tiene un buen par de escenas). La música es un gran punto a favor, y la fotografía y la dirección de arte son algunos de los principales motivos para recomendar este extraño pero entretenido «Avispón verde», con unos 20 minutos finales a toda superacción que realmente merecen verse en 3D.

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