Fráncfort - El Banco Central Europeo (BCE) subió ayer por primera vez en más de una década sus tasas de interés de referencia, un aumento por encima de las previsiones para intentar frenar la inflación galopante.
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El Banco Central Europeo sorprende con fuerte suba de tasa
Atrapada en una compleja disyuntiva entre el aumento de los precios -del orden del 8,6% interanual a junio- y los temores a una recesión, la institución con sede en Fráncfort apostó por la subir sus tres tasas de interés clave en 50 puntos básicos, cuando todos se esperaban un aumento de solo de 25 puntos.
En los últimos días se había especulado con la posibilidad de que el BCE tomara medidas más agresivas, ya que la inflación en la eurozona sigue aumentando bajo el impacto combinado de la recuperación poscovid, las tensiones en la cadena de suministro y la crisis energética vinculada a la ofensiva rusa en Ucrania.
Números
La principal tasa de interés pasa de cero, donde se situaba desde 2016, a 0,5%, mientras que la que grava una parte de la liquidez bancaria no distribuida en forma de crédito sube de -0,5% a cero.
Esta decisión marca el fin de la era de las tasas negativas que comenzó en 2014 y de una década de generosa política monetaria que ha ayudado al bloque a superar las crisis de los últimos años.
Este endurecimiento de la política monetaria ya había comenzado en julio con el cese de nuevas compras de deuda en los mercados para reducir la masa monetaria en circulación y frenar la inflación.
La Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra ya se adelantaron al BCE y comenzaron a subir sus tasas de forma más agresiva en los últimos meses para frenar la inflación.
Sin embargo, la tarea del BCE es aún más compleja por las amenazas de corte del gas ruso, el riesgo por la crisis política en Italia (ver nota aparte) y la caída del euro.
El BCE anunció también un nuevo instrumento para proteger a los Estados más vulnerables de los ataques especulativos contra su deuda, reduciendo la diferencia entre tasas de préstamo entre países.
Esta herramienta “podrá activarse para contrarrestar dinámicas de mercado injustificadas y desordenadas que suponen una grave amenaza para la transmisión de la política monetaria en la eurozona”, cuyo objetivo es una tasa de inflación del 2% a medio plazo, detalló un comunicado


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