De esta manera, aquellos bancos que vuelquen sus recursos a financiar el consumo tendrán que mantener obligatoriamente más fondos inmovilizados sobre el total de sus depósitos. En cambio, los que les presten una mayor proporción a las empresas tendrán más flexibilidad y podrán disponer de una masa más importante de los depósitos para prestar.
El crédito crece a un ritmo superior al 35% anual, pero la crítica es que la mayor parte se dirige a financiar el consumo y es de corto plazo. Por lo tanto, al incentivar la demanda se termina recalentando más la economía, con el consiguiente efecto sobre la inflación. Y un aumento del crédito a la producción generaría el efecto contrario: aumentaría la oferta de bienes en la economía, lo cual desinflaría presiones sobre los precios. La lectura del Gobierno es que la suba de precios se explica por una insuficiencia de la oferta, antes que un desborde de la demanda.
Tratamiento especial
El artículo 28 de la Carta Orgánica del BCRA le permite a la institución un tratamiento especial sobre los encajes. En su primer párrafo, señala que «la integración de los requisitos de reservas no podrá constituirse sino en dinero en efectivo o en depósitos a la vista en el Banco Central de la República Argentina o en cuenta en divisa, según se trate de pasivos de las entidades financieras denominadas en moneda local o extranjera, respectivamente». Pero enseguida agrega que «atendiendo a circunstancias generales, el BCRA podrá disponer que la integración de los requisitos de reserva se realice parcialmente con títulos públicos valuados a precios de mercado». Por lo tanto, aquellas instituciones beneficiadas de estos encajes diferenciados podrían integrar parte de ellos con bonos que mantengan en cartera en vez de utilizar efectivo.
La institución ya comenzó con una tarea preliminar antes de tomar la medida de fondo. Comenzó a solicitarles a los bancos información más detallada sobre el destino del crédito. En el discurso ante la Asamblea legislativa, la presidente Cristina de Kirchner se quejó de la poca información sobre el destino de los préstamos bancarios, atribuyéndolo a problemas de anteriores gestiones al frente de la entidad monetaria (en referencia a la del extitular Martín Redrado).
La nueva información requerida a las entidades procura los siguientes datos:

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