5 de agosto 2016 - 00:00

El boom de los avisos interactivos

Las publicidades interactivas de la red social Snapchat marcan tendencia entre importantes empresas, desde Burger King hasta Tiffany.

Dadas sus características totalmente distintas a las de las demás redes sociales, en un principio Snapchat no parecía atraer demasiado interés en empresas que pudieran querer usarla para publicitar sus productos. De hecho, generaba más que nada reticencias y recelos, dado que una de las características principales de esta red social favorita de los adolescentes es lo efímero de sus mensajes.

Justamente éste era uno de los principales problemas de Snapchat para conseguir anunciantes de peso, ya que esta característica de los mensajes, diseñados para ser enviados y luego desaparecer, generaba preguntas bastante sensatas en los publicistas, del tipo de para qué sirve poner un anuncio en un mensaje que pronto se va a esfumar igual que el aviso publicitario.

Snapchat trata sobre todo de la interactividad en los mensajes, ya que los jóvenes que mandan una foto pueden agregarle todo tipo de dibujos o diseños, y eso también era una fuente de suspicacias y recelos, dado que en general los anunciantes están acostumbrados a que sus avisos permanezcan impolutos y no puedan estar sujetos a la caprichosa interactividad con un público teenager que podría burlarse de su contenido.

Pero luego de una trabajosa y enérgica campaña de marketing, los ejecutivos de la red social lograron dar vuelta las cosas en poco más de un año -la campaña para conseguir anunciantes comenzó en junio de 2015-, y ahora Snapchat no sólo ha obtenido importantes anunciantes sino que además está marcando tendencia en el rubro debido a sus publicidades interactivas. Firmas como Burger King y hasta Tiffany aseguran que la publicidad interactiva logra una inmersión del público superior a la de los avisos en Facebook o de otros sites de la web. Actualmente, Snapchat tiene más de 150 millones de usuarios en todo el mundo, en edades que van desde los 15 hasta los 34 años.

Diego Curubeto

Dejá tu comentario