3 de febrero 2009 - 00:56

El caso Phelps

Michael Phelps tiene 23 años. Si uno lo ve, tiene la típica imagen de estudiante universitario americano, con la única diferencia de que lleva ganadas 14 medallas olímpicas de Oro, ocho de ellas en Pekín el año pasado, donde fue junto con Nadal y Usain Bolt de los tres atletas masculinos de mayor espacio en los medios de prensa por su actuación deportiva.
Hoy, a menos de seis meses de lo que Phelps logró en China el sensacionalista News of the World publicó fotos de Phelps fumando marihuana con una pipa en una fiesta de estudiantes de la Universidad de Carolina del Sur en noviembre pasado. Un detalle no menor: las fotos se supone que las sacó uno de los estudiantes con su teléfono celular, y luego las vendió.
El trato que se le dio mediáticamente al tema obligó al mismo Phelps a pedir disculpas públicas de un hecho que se generó en la privacidad. «Me comporté de manera lamentable y demostré falta de juicio». Sonó sincero, pero también aconsejado por sus agentes, que inmediatamente se agarraron la cabeza imaginando una caída de alguno de los sponsors del nadador. Marcas como Speedo, que le diseña los trajes de baño y le pagó un bono extra de un millón de dólares por la actuación en Pekín, los relojes Omega o los cereales Kellogs dieron un apoyo total a Phelps, amparándose en una situación indiscutida: nunca dio un control positivo de dopaje en toda su carrera e incluso se prestó para controles adicionales sin que se le haya encontrado ninguna sustancia prohibida.
Nadie puede juzgar a nadie por consumir una droga de estricto régimen social como la marihuana, y mucho menos si se lo hace en un ámbito de privacidad. Phelps podría ser tratado como un ejemplo para los jóvenes, pero él también lo es y forma parte de una sociedad que hoy cuenta con un presidente como Barack Obama que reconoció públicamente que en su época de juventud consumió la misma droga, así como lo hizo años atrás Bill Clinton. El debate hoy pasa por saber dónde se limitan la vida privada y el profesionalismo. Hace sólo un par de días se dio a conocer que el nuevo régimen de control antidoping del tenis obliga a los jugadores a informar los 365 días dónde estarán presentes para prestarse a controles sin previo aviso, ya sea en un momento de competencia o de descanso. Si no lo hacen, serán castigados como si hubieran consumido una sustancia prohibida. ¿No será mucho? ¿Cuál es el límite?

Dejá tu comentario