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El catalán Sergi López, actor de cine por accidente
Sergi López: “La actuación tiene que ver con una carrera que viene desde lejos, con algo profundo y vocacional, algo que hace que te guste disfrazarte de lobo o de princesa o hacer el payaso”.
En Francia se lo considera "un actor francés" (estuvo en el Festival de Cannes en cinco ocasiones) y, sin embargo, él prefiere vivir alejado del ruido en su pueblo de Vilanova, a 46 km. de Barcelona, y, entre un rodaje y otro, seguir dedicarle al teatro el mayor tiempo posible.
Por dicha razón está de nuevo a Buenos Aires encabezando la Tercera edición Festival Temporada Alta en Timbre 4, la que reúne "lo mejor de la escena catalana". Se trata de una extensión del festival de artes escénicas que se celebra, de octubre a diciembre, en las ciudades de Girona y Salt. La programación, toda en español, arrancó el martes en la Sala Timbre 4 (México 3554), con el unipersonal "No solum", en el que López demuestra su extraordinaria versatilidad, bajo la dirección de Jorge Picó. La última función será domingo 1 de febrero.
La restante programación se ofrecerá en la otra sala de Boedo 640 y está integrada por los siguientes títulos: "Constructivo" de Piero Steiner y Ernesto Collado. Un furioso manifiesto "contra la esterilidad de la arquitectura moderna a través de dos auténticos trabajadores de la construcción" (30 de enero a 3 de febrero); "Con la claridad aumenta el frío" de Pep Tosar, basado en "Mis premios", libro autobiográfico de Thomas Bernhard (6 y 7 de febrero) y "La cabeza en las nubes", teatro visual y de objetos con Xavier Bobés (6 y 7 de febrero). También se realizará el habitual Torneo de Dramaturgia Transatlántico, entre argentinos, catalanes y ahora también autores peruanos.
En su diálogo con este diario, López admitió que prefiere llevar una vida sencilla junto a los suyos y lamentó que su restaurante de slow food cerrara por la recesión económica: "Me metí en la gastronomía en forma amateur porque en el fondo lo que más me gusta es reunirme en la terraza de un bar y charlar con gente amiga. Así puedo pasar la vida entera."
Periodista: ¿Por qué tanta modestia? Usted es un actor de fama internacional...
Sergi López: Soy el primer sorprendido de todo esto que me haya pasado. Ahora ya me voy acostumbrando. Al principio, ni a mis amigos les decía que era actor de cine, para todo el mundo yo solamente hacía teatro. Recién cuando fui a Cannes por quinta vez con la película "Western", y se empezó a hablar de mí como actor de cine, tuve que acostumbrarme a la fuerza. Para mí hacer teatro es más que ganar un Oscar por una película. Es un premio valioso que muy pocos ganan, pero esto no quiere decir que no tenga algo de estúpido también. Para mí la actuación tiene más que ver con una carrera de larga distancia, con algo más profundo y vocacional, algo que hace que te guste disfrazarte de lobo o de princesa o hacer el payaso.
P.: Como vicepresidente de la academia de Cine de Cataluña ha trabajado mucho por la independencia de su comunidad.
S.L.: Así es. Y para mí la independencia de Cataluña sólo tiene sentido si es un vehículo para cambiar el sistema. Tanto en Cataluña, como en España y en Europa se están dando cuenta de que las cosas pueden cambiar y que ese cambio está en manos de la gente del pueblo, no de sus dirigentes. A lo mejor suena infantil, pero creo que el sistema capitalista ha fracasado y ahora emerge el asambleario.
P.: Si es tan catalanista ¿Por qué no utilizó el apellido de su madre en lugar del hispánico López?
S.L.: Tengo ese punto también, de defender mi posición de librepensador o anarquista. Yo quiero ser catalán, para poder quemar banderas catalanas de una vez y ya, para poder reírme de la virgen catalana que es morena eso ya lo hacemos, eh-, y reírme del presidente y de los símbolos catalanes. Aunque haya gente que dice que no, yo quiero normalizar la idea laica de reírte del muerto y de quien lo vela.
P.: Parece una editorial de Charlie Hebdo.
S.L.: Sí, tiene que ver con eso. El humor nos ayuda a romper muchas barreras y límites, nos ayuda a hablar de cosas menos evidentes, menos fáciles. Yo intento empatizar con la gente, deseo que nos querramos. Y riéndome de mí me río un poco de todos. Se trata de quitarle hierro a cualquier asunto, de atrever a reírse de todo, incluso de lo sagrado. Eso hago en mi espectáculo.
Entrevista de Patricia Espinosa


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