21 de septiembre 2017 - 00:00

El conflicto demora inversiones y lleva a muchos empresarios a pensar en emigrar

Consideran improbable la secesión, pero trazan planes alternativos. Las pymes sí apoyan una votación.

Denuncia. El presidente catalán e impulsor de la independencia, Carles Puigdemont, acusó ayer a Madrid de imponer un estado de excepción.
Denuncia. El presidente catalán e impulsor de la independencia, Carles Puigdemont, acusó ayer a Madrid de imponer un estado de excepción.
Madrid - Los grandes empresarios de Cataluña empiezan a perder la paciencia. Preocupados por la pugna en torno de la votación del 1 de octubre, están frenando discretamente proyectos e incluso preparando planes B en distintos sectores, pese a estimar improbable la independencia.

"La situación actual provoca muchos nervios, claramente, y preocupación", declaró en un foro reciente el director general de Banco Sabadell, quinto mayor banco español, con sede en Barcelona al igual que CaixaBank, las dos grandes entidades financieras catalanas.

Según Jaime Guardiola Romajaro hay varias empresas que están preparando "planes de contingencia". Una información confirmada por la principal asociación patronal catalana, Foment del Treball.

"Todo el que ve que su actividad puede tener algún tipo de riesgo", se está preparando, explica Salvador Guillermo, director económico de la patronal catalana.

En el caso "muy hipotético" de una independencia, Banco Sabadell no puede permitirse "no quedar bajo el marco regulatorio del Banco Central Europeo y de la zona euro", ya que eso le haría perder sus vías de financiación, explica una fuente de la entidad. Además, los mecanismos para desplazar la sede administrativa, a Madrid por ejemplo, "son muy fáciles" y rápidos, precisa esa fuente.

También están estudiando alternativas empresas como las agroalimentarias exportadoras, ya que en su caso tendrían que pagar derechos de aduana en caso de salida de la UE, apunta Salvador Guillermo.

En los últimos meses, el director del Banco Sabadell fue el único gran empresario catalán que habló en público sobre la cuestión. Cataluña, que aporta casi un 20% del PBI español, cuenta con siete grupos que cotizan en el principal índice de la Bolsa de Madrid.

Hace algunos años, el presidente de la editorial Planeta, una de las más potentes en lengua castellana, ya dijo que estaba dispuesto a abandonar Cataluña en caso de independencia. A comienzos de agosto, la empresa de alimentación dietética NaturHouse desplazó su sede de Barcelona a Madrid.

"Si nos preguntan a los empresarios catalanes si queremos un mercado de 550 millones de europeos o de 7 millones y medio de catalanes, la respuesta es clara", explicó el patrón del grupo, Félix Revuelta, en una entrevista al diario El Mundo.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, asegura sin embargo que no ha "identificado ningún tipo de deslocalización (de empresas catalanas), porque no hay ningún inversor que considere que el escenario de independencia se va a producir".

Sin embargo, varios grupos han "retardado ciertos proyectos logísticos o de investigación y desarrollo", a la espera de que el contexto político se aclare, explica un economista de una gran escuela de comercio catalana, que prefiere el anonimato por lo sensible del asunto. Con todo, asegura, "la mayoría de ellos piensa que no va a suceder nada", si bien tampoco están "nada entusiasmados con lo que está pasando".

Para hacerse oír, las empresas prefieren ampararse en las asociaciones patronales. Salvador Guillermo, de Foment del Treball, pidió "diálogo, negociación y pacto. A lo mejor hay que ajustar el encaje de Cataluña en España", con una autonomía económica reforzada.

Pimec, la patronal catalana de pequeñas y medianas empresas, se posicionó a favor de un referendo pactado sobre la independencia, y destacó las "frustraciones no resueltas" suscitadas por la falta de diálogo entre el Gobierno de Madrid y el ejecutivo catalán.

Agencia AFP

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