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El Congreso concentra otra batalla clave
El próximo 6 de noviembre, los estadounidenses votarán por la continuidad de Obama en el poder por otros cuatro años o por un cambio de rumbo con Romney, pero también elegirán la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 33 de los 100 del Senado, además de una decena de puestos de gobernador y varios cargos estaduales y locales más.
Tras esos comicios, tanto los que ganen como los que pierdan la reelección regresarán a Washington para una breve sesión legislativa antes de fin de año, conocida en inglés como «lame duck» (pato cojo), para tratar de resolver los asuntos que quedaron pendientes.
La primera sesión legislativa del 113º Congreso comenzará en la primera semana de enero, y será la primera que refleje la nueva configuración del mapa electoral de EE.UU., elaborado en base a los resultados del Censo de 2010.
En la actualidad, los republicanos controlan la Cámara baja, por 241 a 194, y los demócratas el Senado, 53-47, incluyendo a los dos independientes que suelen votar con la bancada oficialista.
De los 435 escaños en juego en la Cámara baja, alrededor de 60 se califican como los más reñidos, y los demócratas necesitarían ganar en 25 distritos para sumar 218 escaños y hacerse con el control de ese órgano legislativo.
Los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso en 2010, pero perdieron la baja en los comicios de ese año, gracias en parte al surgimiento del movimiento conservador «Tea Party» y la polémica generada por la aprobación de la reforma de salud impulsada por Obama.
Mientras, de los 33 escaños en disputa en el Senado, alrededor de una decena ofrecen las disputas más polémicas.
Aunque los analistas prevén que los demócratas mantendrán el control de la Cámara alta, los republicanos sólo necesitan cuatro escaños para arrebatarla si Obama gana la reelección, o tres, si gana Romney (ya que el vicepresidente tiene derecho al voto en el Senado en caso de empate).
Agencia EFE


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