28 de noviembre 2016 - 00:00

El desafío institucional de lograr una Aduana “homeopática”

Según la vara temporal con la que se la analice, la Aduana tuvo un período de hibernación institucional de dos meses -lapso en el que su director, Juan José Gómez Centurión, fue suspendido por una investigación judicial endeble- o de cuatro siglos, es decir, desde su misma fundación.

Calificar al organismo de control (y recaudación) del comercio exterior como enfermo de corrupción sistémica tiene una explicación: la tentación es directamente proporcional al grado de contacto físico que tiene el responsable de la verificación de una carga con el objeto de dicho control.

Así, mientras siga una contacto "cara a cara" entre la autoridad y el operador, permanecerá la situación de una carga "rehén" de la discrecionalidad del funcionario. Dotar de una mayor institucionalidad al organismo es llevarlo a un plano conceptual donde las personas importen menos que los procesos.

Los volúmenes que maneja el comercio exterior mundial tornan imposible el control físico de los contenedores y su documentación asociada. Pero mientras en el mundo la selectividad del canal rojo ronda el 7%, en la Argentina la verificación exhaustiva de los despachos aduaneros asciende al 42%. Lo que se opone al control físico es el modelo de perfiles de riesgo, es decir, un trabajo preventivo.

Ahora bien, pasar a una Aduana "homeopática", que se concentre menos en atacar las consecuencias y más en evitar que se generen las condiciones de las patologías implica reconocer que el 78% de las exportaciones e importaciones argentinas están concentradas en poco más de 1000 operadores que se diferencian del resto por su permanencia, regularidad y constancia en el comercio exterior.

Si bien la ventanilla única de comercio exterior argentino (Vucea) es un gran paso para sintetizar el rol de las 74 agencias responsables de la burocracia y el papeleo y reducir los tiempos operativos en un 50% y los costos en un 7%, todo esfuerzo podría esmerilarse si la institución sigue dominada por la discrecionalidad subjetiva y no por procedimientos objetivos, previsibles y automáticos.

La Aduana y la AFIP instrumentarán un sistema de gestión de la información (big data) para vincular y tener trazabilidad de las operaciones y sus actores. La intención es lograr un modelo de asientos de alertas previos. "Que lo verde sea cada vez más verde y lo rojo cada vez más rojo", repite Gómez Centurión.

Este software, complementado por la implementación definitiva del operador económico confiable o autorizado (más un modelo de dictamen previo vinculante para que las cargas no sean rehenes del acto de verificación) conforman los cambios de paradigma.

La resistencia de los aduaneros alopáticos será atroz

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