27 de febrero 2018 - 22:07

El Deutsche Bank anticipa un mundo con tasas más altas

Lo atribuye a una política monetaria menos expansiva de los bancos centrales. Y prevé una estrategia fiscal más expansiva, ya que “el crecimiento de los países desarrollados y emergentes está fortalecido”.

El Deutsche Bank anticipa un mundo con tasas más altas
El cambio de la estrategia monetaria de los bancos centrales a nivel global y una política fiscal más expansiva están empujando a las tasas de interés de los países más desarrollados hacia arriba. Así lo indicó el Deutsche Bank en un informe, donde proyectó que el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años terminaría el 2018 en torno al 3,25%, mientras que los de la Eurozona se ubicarían aproximadamente en un 1,25%. Y alertó que podrían aumentar todavía más una vez que el mercado comience a realizar sus revisiones.

Lo que ocurre es que a nivel internacional existe una "expectativa de una política monetaria menos expansiva, ya que el crecimiento económico entre los países desarrollados y los emergentes se encuentra fortalecido y sincronizado", apuntó el Deutsche Bank. La reducción de los estímulos se debe a que la Reserva Federal seguirá subiendo su tasa de referencia (actualmente se encuentran entre 1,25% y 1,5%) y este año reducirá lentamente su hoja de balance en alrededor de u$s50.000 millones por mes para octubre.

Desde el banco alemán esperan cuatro subas en 2018 de 25 puntos básicos en la tasa de referencia. Además, estimó que, si bien el Banco Central Europeo (BCE) no reducirá su hoja de balance, probablemente concluya este año con su programa de compra de bonos después de septiembre y anticipa que el año que viene elevará su tasa de referencia por primera vez desde el 2011. A su vez, "se espera que el crecimiento sea respaldado por una política fiscal procíclica", señaló. En este marco, "con una utilización de la capacidad instalada por encima del promedio en muchas economías, los salarios y la inflación probablemente tiendan a subir de manera más significativa", agregó.

Déficit

El Deutsche Bank resaltó que "la provisión de liquidez de los bancos centrales está volviendo a caer" y estimó que "la hoja de balance agregada de los bancos centrales del G4 (EE.UU., Zona Euro, Japón y Reino Unido probablemente alcance un pico este año". Y sostuvo que en 2018 "el déficit agregado en el presupuesto de las tres economías más desarrolladas (EE.UU., la zona euro y Japón) podrían exceder el total (neto) de compras de valores por parte de los bancos centrales por primera vez desde 2014". "Una mayor oferta de bonos del gobierno, un crecimiento sano y persistente y expectativas de una mayor inflación deberían seguir ejerciendo presión al alza de las tasas de los bonos de largo plazo en Estados Unidos y Europa", agregó.

Desde que comenzó el año, los rendimientos de los bonos de corto y largo plazo de las economías más desarrolladas, como EE.UU., la Zona Euro y el Reino Unido, han subido considerablemente y aún continúan en niveles bajos, según los analistas. La tasa de los bonos a diez años en Estados Unidos trepó del 2% en septiembre del año pasado y llegó a superar el 2,9% la semana pasada, mientras que en Europa llegó a superar el 0,8% (en octubre de 2016 se encontraban en terreno negativo). El único país donde continúa cerca del 0% es en Japón, dado a su política monetaria ultraexpansiva, ya que mantiene entre sus objetivos apuntar a rendimientos cercanos al 0% a diez años.

Este fenómeno enciende una alarma entre los países emergentes que necesitan de acceder al endeudamiento externo, ya que las tasas ponen un piso en el costo de financiamiento para estos países. Entre ellos, uno

de los más complicados es la

Argentina, que precisa de acceder a los mercados globales para financiar el gradualismo hacia un menor déficit fiscal y al mismo tiempo busca reducir los

niveles de inflación. Es más, desde que comenzaron a subir los rendimientos a nivel global, el país fue uno de los más afectados en el encarecimiento del costo de financiamiento, ya que el riesgo país argentino aumentó en mayor proporción que el del resto de los países de la región y volvió a superar los 400 puntos básicos.

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