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El domingo, Francia comienza un giro a la izquierda (sensata)
François Hollande, captado en un gesto durante un acto proselitista en Saint Maurice, afueras de París. Lo propio con Nicolas Sarkozy en Cenon.
Una economía frágil y un profundo disgusto por el estilo llamativo de Sarkozy dominaron la campaña, aunque también está en juego el compromiso de Francia de equilibrar sus finanzas públicas, mientras el débil crecimiento amenaza las metas de reducción del déficit en la segunda economía europea.
El presidente de centroderecha, un líder impulsivo y exuberante, y su rival socialista, François Hollande, están cabeza a cabeza en la mayoría de los sondeos de opinión para la primera vuelta, cerca de un 27%-28%. Pero Hollande tiene una amplia ventaja en intención de voto para la segunda vuelta del 6 de mayo entre los dos primeros candi- datos.
Ventaja en aumento
Con todo, encuestas de último momento registraron una caída del mandatario conservador en la última semana y estiran la ventaja del socialista incluso para la primera vuelta.
La representante de la extrema derecha Marine Le Pen, que se opone a la inmigración y quiere que Francia abandone el euro, podría salir tercera, seguida del izquierdista Jean-Luc Mélenchon y de François Bayrou, ubicado en el centro.
Sarkozy ha sido una figura descollante en el escenario internacional durante cinco años, liderando la respuesta europea a la crisis financiera global, dirigiendo la acción militar de Occidente en Libia y trabajando en sociedad con la poderosa canciller alemana, Angela Merkel, para manejar la crisis de la eurozona.
Pero en el interior de Francia, su estilo de liderazgo suele ser criticado como vulgar y demasiado cercano al de los ricos, y muchos votantes están irritados por el creciente desempleo y las malas perspectivas económicas.
«Hay un fuerte rechazo a Nicolas Sarkozy», dijo un expolítico conservador que dejó el partido gobernante UMP el año pasado. «Esta elección es sobre todo un rechazo a su persona, a este Gobierno omnipresente y arrogante», agregó.
Hollande salió ayer a aprovechar esa veta. «Yo había hablado en julio de una candidatura normal para una presidencia normal. Una presidencia que debe significar cambios de método y de comportamiento, una presidencia modesta para el que la ejerce y ambiciosa para el país», dijo ayer.
Con ese objetivo, el candidato socialista prometió «seguir dirigiéndose a los franceses» y «rendirles cuentas políticas cada seis meses». «Desconfío de los personajes que antes de realizar una misión piensan en la huella que van a dejar. Ésta es a menudo más leve», añadió.
«En las próximas horas muchos franceses van a decidir su elección. Evalúo la duda que existe todavía sobre el hecho de votar o no, a veces un interrogante sobre el sentido del voto» en la primera vuelta. «Mi actitud es clara: convencer hasta último momento de que la primera vuelta arrastra a la segunda», indicó.
Promesa
Hollande, de 57 años, promete un camino fiscal responsable, pero su eje en el aumento de impuestos por sobre los recortes del gasto y su llamado a renegociar un pacto de disciplina presupuestaria europeo preocupan a algunos analistas, que creen que podría abrir una nueva fuente de tensión en la eurozona.
Francia está luchando con un débil crecimiento, un amplio déficit comercial, un persistente 10% de desempleo y frágiles finanzas públicas que llevaron a Standard & Poors a recortar su calificación triple A en enero. Ayer, Moodys debió desmentir versiones en ese sentido.
«No se puede despegar a Francia de lo que está ocurriendo en la zona euro, y esta elección justo coincide con muchas otras cosas que están exacerbando la preocupación por el voto», dijo el jefe de análisis político de Nomura Alastair Newton, quien destacó que Grecia
celebra comicios el mismo día de la segunda vuelta francesa.
Hollande ha prometido llevar el déficit a cero para 2017, un año más tarde que Sarkozy, pero ambos están calculando pronósticos de crecimiento muy por encima de lo que esperan los economistas y podrían tener problemas para encontrar ingresos extra o reservas.
El Partido Socialista, que se sumaría a una pequeña minoría de Gobiernos de centroizquierda en Europa, dice que se ha modernizado y se ha movido al centro desde François Mitterrand, que presidió una oleada de nacionalizaciones y nombró a ministros comunistas.
Opción
Aunque el populista Mélenchon, del Frente de Izquierda, antimercados, ha sensibilizado a jóvenes, trabajadores fabriles y comunistas, muchos dicen que votarán por el socialista más para deshacerse de Sarkozy que por entusiasmo con Hollande.
Algunos de los votantes de centro que entregaron la victoria a Sarkozy en 2007 ahora lo ven como demasiado enfrascado en su personaje y «no presidencial», y rechazan su postura conservadora hacia la inmigración.
Además de los mencionados, también compiten la ecologista Eva Joly (en torno al 2% en intención de voto), el derechista Nicolas Dupont-Aignan (1,5%), y dos trotskistas.
El total de los candidatos de izquierda suman un 47% de intenciones de voto y la derecha parlamentaria, algo menos del 27%.
Agencias Reuters y AFP,
y Ámbito Financiero


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