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El enfermo aún no mejora
Leandro Paredes intenta una chilena, pero no le acierta a la pelota. Boca y Estudiantes aburrieron en la Bombonera.
El encuentro fue apenas discreto y la lluvia constante durante los 90 minutos contribuyó a que el juego fuera desprolijo sin muchas situaciones de gol.
En ese marco, Boca intentó ser prolijo manejando la pelota con Leandro Paredes de enganche, pero el juvenil (que sólo jugó 45 minutos) pasó casi inadvertido en la cancha y fue absorbido por la marca de Rodrigo Braña.
Por eso Falcioni puso a Nicolás Colazo en el segundo tiempo y lo adelantó a Juan Sánchez Miño, para tratar de tener desborde por izquierda.
Estudiantes, en cambio, apeló a su juego habitual con Guido Carrillo de única punta, pero con Gastón Fernández y Maximiliano Núñez muy cerca para llegar con la potencia del primero o la velocidad de sus dos acompañantes.
Así Agustín Orión tuvo más trabajo que Justo Villar, ya que el paraguayo prácticamente solo se dedicó a descolgar algún centro mal tirado.
Es que Boca, tentado por las características de Santiago Silva y Lucas Viatri, se dedicó a tirar «bochazos» al área, para ver si los grandotes solucionaban todo con un cabezazo. Tarde ingresó Lucas Acosta por Viatri, porque el ex Sevilla, le dio más movilidad y supo habilitar a Sánchez Miño y «Pol» Fernández (que luchó más de lo que jugó) para que desborden y tiren el centro.
Carrillo se perdió un gol hecho (cerró justo Clemente Rodríguez) y Schunke casi se hace un gol en contra (su cabezazo rebotó en el poste). Esas fueron las jugadas más claras de un cero a cero redondo. Un empate que muestra la falta de variantes de un Boca, con mucho plantel pero con poco equipo y denunció las intenciones de Estudiantes, que recién se animó al final con la entrada de Duvan Zapata.

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